“Los nuevos modelos de computación tratan de emular la eficiencia energética del cerebro humano”

Aurkene Alzua-Sorzabal, Directora General de CIC tourGUNE, entrevista a JuanAntonio Zufiría, Director General de IBM Global Technology Servicies Europa

Juan Antonio Zufiría es una de las figuras más destacadas de la computación en nuestro país. Desde 1987, este matemático e ingeniero aeronáutico, ha estado ligado a una de las grandes multinacionales del sector: IBM. Primero como investigador en el Thomas Watson Research Center de Nueva York y, posteriormente, en varias funciones directivas, Presidente de IBM España, Portugal, Grecia y Israel, hasta alcanzar su actual responsabilidad: Director General de IBM Global Technology Services South West Europe. Zufíria es también Académico Numerario de la Real Academia de Ingeniería de España.

Juan Antonio Zufiría, (Villabona) es Doctor Ingeniero Aeuronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid, Ph.D. in Applied Mathematics por el California Institute of Technology y Master en Business Administration por la London Shcool of Economics. En 1987 obtuvo el premio W.P. Carey & Co. Inc. en Matemáticas Aplicadas del California Institute of Technology a la mejor disertación doctoral. En 1989, fue nombrado director de Tecnología de Ingeniería del Conocimiento (IIC) desde donde impulsó su actividad innovadora. En la actualidad es Director General de IBM Global Technology Services South West Europa.

Desde que le otorgaran el premio WP Carey & Co. Inc. en Matemáticas Aplicadas del California Institute of Technology a la mejor disertación doctoral el mundo ha cambiado sustancialmente. ¿Cuáles son los principales aspectos de cambio?

Hay dos cosas que me han sorprendido en estos años desde que terminé mi tesis doctoral, la primera es el aumento de la complejidad y el segundo el cambio en la escala de tiempo en el que las cosas ocurren. Cuando pienso en el primero creo que hay una serie de factores económicos y sociales que han sido impulsados por la globalización y también las tecnologías nos han permitido entender mucho mejor el mundo que nos rodea, el mundo se ha hecho mucho más interconectado y tenemos ahora mejores gafas (lentes) para ver lo que ocurre a nuestro alrededor. Con los cual, tenemos un mundo más complejo y vemos más complejidad en ese mundo, porque somos capaces de ver más cosas. Esto para mi es muy importante porque viniendo de un mundo matemático me abre al espacio de los sistemas no lineales, la riqueza
de cosas que puedes hacer cuando las soluciones no son lineales aumenta sustancialmente y eso es lo bonito del mundo que tenemos ahora. Veo más cosas y veo que puedo hacer muchas más cosas.

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La segunda, es la escala de tiempo en las que las cosas cambian. Cuando comparo el ritmo de la innovación de la década de los 80, cuando hice mi tesis doctoral, con el de ahora, el cambio es sorprendente. Por ejemplo, se ha multiplicado por seis la producción de patentes anuales. Al tener capacidad de ver más cosas, también somos capaces de hacer más cosas en menos tiempo. La pregunta después de esto es obvia, ¿cómo puedo con mis capacidades sacar provecho de la complejidad y el aumento en esta escala de tiempo?, ahí es donde veo la posibilidad de utilizar nuestras tecnologías para abordar la realidad de una forma más eficiente y ahí es donde entra el concepto de si somos capaces o no de hacer inteligentes nuestros sistemas, es donde surge la idea de la inteligencia artificial.

“La inteligencia artificial nunca sustituirá a la humana”

Definitivamente desde los años 80 la concepción que tenemos de inteligencia artificial ha evolucionado. ¿Cuáles han sido los mayores cambios que ha percibido?

Los cambios, aunque recientes en el tiempo, son enormes. La inteligencia artificial de los años 80 no fue más allá de crear los llamados sistemas expertos, que no dejaban de ser aplicaciones diseñadas para automatizar procesos de toma de decisiones sencillas, siguiendo pautas rígidas utilizadas por expertos humanos y dentro de un conjunto de reglas perfectamente definidas, con cero ambigüedades y de orden finito. Es, por ejemplo, el ámbito de aplicaciones como los juegos automáticos de ajedrez. Han sido cambios disruptivos. Ahora estamos en la era de los sistemas cognitivos, en la que de verdad estamos dando un salto sustancial en la forma en la que entendemos la inteligencia artificial. Estamos hablando de máquinas que son capaces de entender el lenguaje humano de detectar ambigüedad de postular hipótesis y verificarlas y de tomar decisiones con atributos que cada vez se parecen más a la inteligencia humana. Habréis visto ya probablemente una máquina que hemos lanzado que se llama el IBM Watson, la desarrollamos para un concurso de televisión en 2011 y con ella ganamos al campeón del mundo en contestar preguntas en lenguaje natural. Para nosotros, esto es el comienzo de una nueva era.

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“La tecnología ya no trabaja para los músculos, trabaja para las neuronas”

Este sistema interpreta correctamente el lenguaje natural (no código informático), aprende de manera dinámica (en lugar de tener que ser reprogramado), razona (en el sentido de que es capaz de dar respuestas adecuadas a preguntas complejas) y tiene una incipiente capacidad de incorporar el contexto externo en su proceso de toma de decisiones.

Hemos visto computadoras participando en Jeopardy o ganando a un campeón del mundo de ajedrez como Kasparov. ¿Hasta dónde puede llegar el poder de la computación?

Bueno, lo primero yo siempre pienso que cuando hablamos de computación y hablamos de inteligencia artificial, nunca estamos hablando de la posibilidad de sustituir al ser humano. El ser humano está siempre por encima y los sistemas de información siempre van a ser una herramienta. En la medida en que la herramienta mejore, nuestras capacidades como seres humanos se van a multiplicar, no estamos hablando de sustitución del ser humano nunca. Hay teorías que ya se cuestionan cuando se va a poder construir una máquina que sea más inteligente que el ser humano, yo creo que eso está muy lejos en mucho aspectos y cerca en otros en el sentido en que sí podemos generar máquinas que tengan cierta capacidad de razonamiento, en un área muy concreta, mayor que la del ser humano pero nunca va a sustituirlo. Al contrario, el ser humano lo que va a hacer es elevarse, vamos a dejar de hacer unas cosas para hacer otras de mayor valor añadido. Siempre vamos a estar por encima de la máquina, nunca la máquina por encima nuestro, aunque tenga capacidad de hacer algunas cosas más rápido que nosotros. Año 2045 es la fecha que manejan los expertos como posible para desarrollar una máquina que, sólo en algunos aspectos concretos, supere al ser humano.

Desde la propia Revolución Industrial las personas han tenido cierto recelo por que las máquinas pudieran reemplazarlos. Teniendo en cuenta que actualmente existen sistemas de recomendación personalizados que atienden al contexto del momento, ¿cómo tranquilizaría a todas esas personas que temen por la deshumanización de actividades tan típicamente humanas como tomar una decisión?

Primero les diría que lo que hay que hacer es mirar a la historia con perspectiva. Esto ha pasado siempre, hemos tenido miedo a la llegada de los coches, a las bicicletas, a todo y en realidad toda la historia de la humanidad está llena de procesos de innovación, lo que nos pasa a nosotros es que cuando la innovación ocurre en la escala de tiempo de tu vida y es más disruptiva te da más miedo. Cuando uno estudia el PIB del mundo, hasta el siglo XVIII se puede decir que no pasó nada, a partir de la revolución industrial viene un período en el que el mundo progresó mucho y cuando analizas lo que pasaba es que desarrollamos tecnología para sustituir a los músculos de las personas. Desarrollamos una máquina y eso es lo que ha pasado hasta ahora, que la innovación ha trabajado para los músculos, y eso lo entendíamos. Lo que ocurre en este momento es que la tecnología ya no trabaja para los músculos, trabaja para las neuronas. Nos estamos dotando de herramientas que multipliquen la capacidad de pensar e interactuar y eso nos da un poco más de miedo. Eso sí ¿va la máquina a sustituir la inteligencia emocional?, nunca, yo creo que nunca. ¿Va a ser una máquina igual de inteligente que un hombre?, nunca. ¿Habrá aspectos concretos de procesos de razonamiento que desarrollamos lo seres humanos que podremos delegar en una máquina y que los haga mejor que nosotros?, seguro. Esto último va a ser muy importante en el progreso y en su velocidad para el desarrollo de la humanidad. ¿Por qué no ver entonces la tecnología como un facilitador para pensar, decidir y actuar con una dimensión mucho más esencialmente “humana”?

Viendo toda esta innovación, ¿cómo nos va a ayudar a influir y actuar ante los nuevos cambios sociales?

Esta nueva tecnología nos permite observar muchísimo más, generar más evidencia sobre esta realidad y abordar el comportamiento social y humano de una manera diferente. Hay un fenómeno que estamos viviendo ahora que son las redes sociales, que abre unas posibilidades de interconexión inmensas. Hay quienes piensan que estas redes aislan más a las personas y las convierte más individualistas pero en realidad eres más social, lo que pasa es que socializas de una manera diferente, interactúas con más gente. ¿Qué es lo que pasa? Que como toda esa interacción se realiza con tecnologías, registras todo lo que está pasando, dejas una evidencia. Somos capaces de recoger toda esta información y de estudiarla y eso nos capacita para analizar cómo ocurren las relaciones humanas, cómo interaccionan las personas. Ello nos faculta para tomar mejores decisiones. Por ejemplo, hemos cerrado hace unas semanas un acuerdo con twitter que nos permite ofrecer a clientes la posibilidad de analizar dichas interacciones para cambiar los programas informáticos de esos clientes con el fin de que puedan tomar decisiones de negocio más acertadas. Básicamente, podemos leer lo que se dice, en base a ello saber como actúan diversos sectores de la sociedad y, de esta manera, construir un marketing o desarrollar una serie de productos que se ajusten mejor a la naturaleza de la sociedad actual.

“Necesitamos profesionales como los data scientist para poder procesar los inmensos volúmenes de información”

Hoy tenemos más tecnología para entender mejor las ciudades, la articulación más inteligente de estos espacios urbanos es fundamental en un mundo donde en 2050 más del 70% de la población vivirá en ellos. ¿Cómo van a ayudar las ciudades inteligentes a sus ciudadanos? ¿Quéaspectos estima van a ayudarles a mejorar su vida cotidiana?

Somos capaces de poner una capa de inteligencia encima de las ciudades para hacer una vida cotidiana más fácil y mejor para todos. Vemos 3 pilares grandes de progreso: El primero es que las ciudades no analizan todavía toda la información que tienen, la red de transporte o energía por ejemplo; el segundo gran pilar es la anticipación, si eres capaz de anticipar los posibles riesgos o problemas de una ciudad creas mucho valor y hoy tenemos tecnología para poder anticipar fenómenos que puedan distorsionar; y el tercer elemento es la coordinación, que es donde más valor hay. Ahora mismo, los diferentes subsistemas que tiene una ciudad son bastante independientes no interactúan entre ellos. Hay gran valor en hacer interactuar todos ellos, el Big Data que nos ayude a construir el ecosistema de la ciudad y sacar mayores correlaciones y encontrar mejores soluciones. Aquí es donde vamos a encontrar el verdadero concepto de ciudad inteligente, en el conjunto de todas estas cuestiones.

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¿En que aspectos se va a mejorar la vida cotidiana gracias a la inteligencia artificial?

Vamos a ver una mejora en todo lo que nos rodea, no es nada en concreto, una mejor calidad de vida, porque mejoran todos los sistemas. Cuando los sistemas están entrelazados una mejora en uno de ellos hace que mejore todo. Por ejemplo, si tú mejoras el tráfico, reduces el nivel de contaminación, mejoras las condiciones para la sanidad, seguros, etc. Una ciudad inteligente no es otra cosa que una ciudad preparada para funcionar mejor, gastar de manera más eficiente, prevenir y adaptarse a las situaciones cambiantes y permitir una mayor capacidad de interacción, calidad de vida y participación a sus ciudadanos.

Esta revolución que nos comenta requiere de dos cuestiones, nuevos tipos de científicos y nueva forma de hacer ciencia. ¿Puede indetificar las oportunidades, los retos de esta ciencia y esta tecnología, que convergen poco a poco en esta nueva forma de entender la inteligencia aplicada?

Respecto a las capacidades, ahora tenemos mucha más información y capacidad analítica sobre lo que ocurre, el contexto por lo que me doto de mayor capacidad para tomar mejores decisiones. El primer problema que tengo es que hay que leer muchas cosas, son muy grandes en volumen, segundo, muchas de ellas no están estructuradas, es decir no son datos estructurados en una tabla. El 80% de este volumen de datos courre en conversaciones entre personas, en mensajes de textos, imágenes, vídeos, periódicos, etc. juan antonio Zufiría_image5Esto implica retos tecnológicos y científicos, ¿tengo yo la capacidad de leer todo eso, interpretar, analizar, buscar las correlaciones y el conocimiento que voy a extraer de ahí? En la última década hemos asistido a la consolidación de nuevos profesiones de investigación como el data scientist, como la persona especializada en entender correlaciones y procesar estos nuevos volúmenes de información. Entrar dentro de la información y buscar los algoritmos matemáticos o lógicos necesarios para extraer conocimiento para llegar a mejores conclusiones. Esta es una nueva área de capacitación que necesitamos en la sociedad.

“En Europa tenemos un reto: que los resultados de la investigación básica generen valor directo en la sociedad”

Cuando pienso en la aplicabilidad hay ejemplos muy significativos de estos nuevos sistemas cognitivos en el mundo de la medicina, en las instituciones financieras, en la interacción entre el ciudadano y las organizaciones públicas. Hemos creado un nuevo centro en Nueva York, el centro Watson, en el que nuestros clientes, personas, pueden acudir con retos, ideas para que nosotros busquemos soluciones tecnológicas. Puedo poner el ejemplo de unos estudios desarrollados por una universidad americana sobre la proteína P53, una proteína que es precursora de cáncer. Se le dotó a Watson con el conocimiento que había sobre medicina (hay que tener en cuenta que ahora en dos días generas tanta información como la que había generado toda la humanidad hasta el comienzo de este siglo) en Publimed, que cuenta con 23 millones de artículos, y se le solicitó a Watson que identificara enzimas que pudieran actuar contra el P53. Hoy en día, entre todos los investigadores mundiales trabajando en este campo, se encontra una enzima por año. Watson, en sólo unas semanas, encontró 6. Para probar la valía de Watson se hizo otra prueba, le dieron el Publimed con fecha 2003, con el conocimiento de entonces y se le hizo la misma pregunta. Encontró 9 de las cuales, posteriormente, 7 han resultado reales, válidas. Solamente leyendo el Publimed. Una prueba definitiva que demuestra la eficacia de computadoras como Watson. Un especialista en oncología para leerse todo lo que se publica necesitaría 160 horas por semana, sólo le quedan 8 para dormir, Watson lee todo ello y te puede asistir en el diagnóstico. Eso sí, es el especialista quien debe hacer el diagnóstico, el que decide lo que hay que hacer.

Recientemente, en una prestigiosa publicación científica aparecía un reportaje sobre el proyecto Sinapsia, al que llamaban el nuevo cerebro de IBM. ¿Qué aporta este proyecto al mundo de la inteligencia artificial?

Es una importante revolución, hasta ahora, en el mundo del software hay una cosa en la que no le estamos ganando al cuerpo humano: la cantidad de energía que necesitamos para hacer todas esas búsquedas y procesos. juan antonio Zufiría_image6Cualquier supercomputadora necesita megawatios, una cantidad de consumo de energía brutal. En este momento un campo de investigación está centrado en la posibilidad de nuevos modelos de computación que fueran eficientes desde el punto de vista energético y se parecieran más a la computación del cuerpo humano que sólo necesita unos pocos watios (alrededor de 20) para el mismo esfuerzo. Estamos desarrollando tecnologías alternativas en las que se intentan simular la arquitectura del cuerpo humano. Es el proyecto SyNAPSE. Para que nos hagamos una idea de las cifras de esta iniciativa, estamos hablando de que con una potencia de 20mW/cm2 podemos tener un millón de neuronas programables. Es decir, podemos tener un superordenador en la palma de la mano. Cuando se pregunta cómo será la computadora del 2045, algunos apuntan a que será como los computadores de ahora pero sumando muchos juntos; otros creen que será como nuestro proyecto SyNAPSE (simulador de neuronas); y otros que piensan que será una cosa híbrida, que nos enchufaremos un acelerador en nuestro cerebro y eso nos dará la posibilidad de computación. Hay diferentes escuelas que estudian los caminos para llegar más rápidamente a tener una capacidad de computación mayor. Poner un acelerador al cerebro, copiar el cerebro o seguir escalando la capacidad.

¿Cuáles cree que van a ser los retos a los que va a tener que enfrentarse en general la industria y los investigadores?

De alguna manera, ya lo hemos comentado antes, es el reto de ser capaz de leer, entender y buscar correlaciones en un mundo dominado por los datos. El análisis de los datos es lo que nos dará el salto exponencial hacia el futuro. Tenemos que desarrollar tecnología que nos permita tratar estos datos de una manera estructurada y capacitar a los seres humanos, capacitar a profesionales que sepan utilizar esas tecnologías para ayudar a la sociedad a mover el futuro.

“Soy optimista, el 99% de los científicos que ha tenido la Humanidad están hoy vivos”

Ante la actual perspectiva en lo relativo a las políticas científicas europeas, nacionales y regionales, ¿cuál es el futuro que le augura al sector de la investigación y la innovación?. ¿Qué cambios cree que sería conveniente aplicar en las actuales estrategias de I+D+I para poder situarnos en un lugar competitivo global?

Cuando miro el dato del apoyo que se le da en Europa a estos temas creo que es insuficiente teniendo en cuenta el reto al que se enfrenta nuestro continente. Europa tiene que competir con una demografía que no le es favorable y con un nivel de vida que tampoco le favorece para competir con otros mercados más emergentes. La única vía de competitividad es la generación de puestos de trabajo de mucho valor añadido y eso siempre está ligado a la capacidad que tienes de innovar. Los políticos todavía no se han dado cuenta de lo importante que es esto. No le dan el valor que le corresponde. También entiendo el contexto de limitación de recursos. Hay que hacer las cosas de manera más eficiente, no sólo dedicar más dinero. Aun así, no se están utilizando las colaboraciones público-privadas eficientemente porque yo creo que hay oportunidades y el sector privado esta dispuesto a poner dinero en esas oportunidades; siempre y cuando el sector público responda con unas garantías, con unos marcos adecuados para que eso tenga sentido. Ya hay mucha investigación básica en Europa y no estamos haciendo lo suficiente para fluir bien los resultados de esta investigación básica en valor directo para la sociedad. Transferir la investigación básica en valor real no implica mayor dinero sino mejor organización. Hay que darle valor y hacerlo mejor.

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¿Cuál es su visión y la de IBM sobre el futuro?

Yo creo que tenemos que ser extremadamente positivos hacia el futuro. Solo nosotros mismos podemos destruir nuestro futuro. Hay datos para la esperanza, por ejemplo, hoy en día el 99% de todos los científicos que han existido en la historia de la humanidad están vivos. Tenemos más capacidad de pensar que nunca. Por otra parte, hemos desarrollado tecnologías no que ayudan a nuestros músculos, sino que ayudan a nuestro cerebro a ser más potente y además hemos aumentando mucho la interconectividad en el mundo; la encefalización del mundo ha aumentando mucho, la interconexión entre el número de capacidades para generar nuevas capacidades. Esto nos lleva a la conclusión de que el progreso que el mundo puede tener debido a la tecnología es mucho más grande que nunca. Estamos ante una trasnformación que es exponencial, no es lineal. Nuestra única limitación es que a veces nos ponemos de acuerdo para romperlo en vez de para utilizarlo. El reto está en la sociedad, en organizarnos para ser capaces de absorber toda esta tecnología.

¿Volvería a iniciar toda su carrera desde la matemática, desde la ingeniería?

Totalmente, no cambiaría nada, me da miedo cambiar cosas del pasado. Estoy bien ahora, así que esto quiere decir que todo lo que he hecho antes tiene que estar bien. Eso no significa que no haya cometido errores, pero he disfrutado mucho en esa intersección del mundo de la ciencia con el mundo de la empresa. Cruzando conocimientos diferentes para crear innovación.

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