Divulgación científica en Internet

Alex Fernández Muerza

Ya no hay excusas para no hacer divulgación científica: Internet ha abierto unas enormes y asequibles posibilidades de acercar la ciencia a la sociedad.

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En una entrevista1 publicada en el diario asturiano La Nueva España, el pediatra y neurofisiólogo Eduard Estivill, ante la afirmación del entrevistador “ha vendido dos millones de ejemplares de ‘Duérmete niño’, pero también ha recibido muchas críticas”, respondía: “Los que critican mi método es que no han leído el libro o han leído Internet, un foro en el que la ciencia brilla por su ausencia y en el que pueden opinar pederastas y asesinos.”

Por su parte, el escritor Juan Manuel de Prada aseguraba en una entrevista en el diario ABC que “Internet es la muerte de nuestra vida. Es la muerte de todo2”. Son dos de los diversos ejemplos de ataques a Internet que pueden oírse o leerse. El desconocimiento, el miedo a lo nuevo, al cambio, o el desprestigio hacia la discrepancia son algunas motivaciones que impulsan estas críticas. Sin embargo, precisamente por sus peculiares características, Internet es idóneo para la ciencia y su divulgación.

Evidentemente, Internet también tiene sus inconvenientes; al fin y al cabo, se trata de una extensión del ‘mundo real’. Ahora bien, ¿no es más lógico combatir a quienes hacen mal uso, y aprovechar las nuevas ventajas? Como señala el responsable de la Cátedra de Cultura Científica (CCC) de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) Juan Ignacio Pérez Iglesias, en un dossier especial3 sobre divulgación científica de la revista de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) “hay que hacer uso de todo tipo de medios y soportes, utilizando materiales específicos para cada uno de ellos. Y es importante ensayar formatos nuevos, porque estamos asistiendo a la eclosión de modalidades de difusión de la ciencia que pueden proporcionar excelentes resultados.”

Internet permite utilizar diversos registros y niveles de comunicación, enlaces hipertextuales para dirigirnos a otros trabajos o explicar conceptos, imágenes, videos, infografías interactivas, publicar, modificar y actualizar contenidos de manera instantánea con posibilidades mundiales de difusión, generalmente de forma gratuita, o con unos costes muy bajos, sobre todo en comparación con

los demás medios de comunicación. Se trata de un medio en el que se puede ser tan breve o extenso como se quiera, y publicar tanto artículos super especializados como divulgativos o informativos, y llegar tanto a científicos como a la sociedad en general.

Y sí, hablamos de medio. Internet es otro medio de comunicación, diferente a los existentes, que toma de los mismos ciertos elementos pero incorpora otros nuevos y evoluciona hacia nuevas formas de expresión, con nuevos soportes, como tabletas, teléfonos y televisiones inteligentes, libros electrónicos etc., que nos llevan a una Internet que será todo, independientemente del aparato y el lugar en el que esté. Por tanto, no será importante hablar del medio, sino del contenido. La mitad de la población española utilizó en 2013 los dispositivos móviles para conectarse a la Red, lo que supone un crecimiento del 28% con respecto a 2012, según datos del informe eEspaña 20134 .

“Por sus peculiares características, Internet es idóneo para la ciencia y su divulgación”

No resulta así extraño que Internet sea ya la primera fuente de información científica, por delante de la televisión, como señalaba el informe ‘Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en España’5 de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). No obstante, el informe ‘Los públicos de la ciencia6’ , dirigido por el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) Luis Pablo Francescutti y editado por la Fundación Dr. Antoni Esteve, confirma también el importante desajuste entre los casi 17 millones de españoles que manifestaban su interés por la ciencia y la tecnología en la encuesta de la FECYT de 2010 y los 5 ó 6 millones que aproximadamente consumen esta información de manera habitual.

Internet y la divulgación de la ciencia

El proceso de comunicación, divulgación e información de la ciencia ya no es igual desde la llegada de Internet. La divulgación ha visto cómo se amplían espectacularmente en Internet sus posibilidades. La aparición de nuevas iniciativas, tanto amateurs como profesionales, es cada vez mayor. El elemento de comunicación de los descubrimientos científicos, las revistas científicas, también se han visto afectadas por Internet. Nature es un claro ejemplo de apuesta por ampliar y mejorar su presencia en Internet, no sólo con sus contenidos de papel, sino con comunicación, divulgación e información adaptada a este medio, como blogs, ‘podcasts’ y ‘videocasts’ (grabaciones de audio o video similares a programas de radio y televisión), foros o espacios orientados a la comunidad, y llegar así a públicos más amplios que la propia comunidad científica interesados en la ciencia. Internet puede contribuir a frenar los cada vez mayores costes de la distribución en papel y a encontrar nuevas vías de negocio.

“Internet es ya la primera fuente de información científica, por delante de la televisión, según datos de la FECYT”

En la red se han creado los denominados ‘pre-prints’, artículos científicos de acceso libre que no han sido sometidos al sistema de revisión de pares de las revistas, de manera que se saltan el control y el tiempo de espera de éstas. Según Dídac Martínez, director del Servicio de Bibliotecas y Documentación de la Universitat Politècnica de Catalunya. (UPC), “la comunidad académica y científica debe recuperar el control de la difusión y acceso al nuevo conocimiento que surge de sus instalaciones y sobre todo del pensamiento y de la creación de sus miembros y apostar por el acceso libre. Con Internet tiene grandes oportunidades de hacerlo7.” Más recientemente, el Nobel de Medicina 2013 Randy Schekman señalaba públicamente su boicot a publicaciones como Nature, Science o Cell por el daño que a su juicio le hacen a la ciencia. “Son como diseñadores de moda o la cultura del bonus de Wall Street”, sentenciaba8.

Las instituciones, universidades, centros de investigación o empresas ligadas a la ciencia y la tecnología, tanto públicas como privadas, son cada vez más conscientes de la importancia de comunicar y divulgar en Internet para dar a conocer investigaciones y productos que pueden resultar de interés a una sociedad a la que se deben, y de paso, promocionarse en la dura lucha por la financiación. La agencia espacial estadounidense (NASA), tanto su gabinete de comunicación como su web (http://www.nasa.gov) (pendientes incluso de los hispanoparlantes con webs como Ciencia@NASA (http://ciencia.nasa.gov) resultan paradigmáticos. En España, la web del Instituto Astrofísico de Canarias (http://www.iac.es) fue una de las primeras en hacer un esfuerzo divulgativo en Internet.

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Diversas instituciones han puesto en marcha webs de divulgación e información científica. EurekAlert! (http://www.eurekalert.org), desarrollado por la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS); AlphaGalileo (http://www.alphagalileo.org) se dedica a difundir los avances de la investigación europea, “para compensar la omnipresencia de la actualidad científica estadounidense” según sus responsables; Agencia SINC (http://www.agenciasinc.es/), promovido por la FECYT, similar a las anteriores sólo que en español y para potenciar las noticias de la investigación española; Red de Unidades de Cultura Científica (UCC), puesta en marcha en 2007 por la FECYT, su objetivo es fomentar la divulgación para ciencia a la sociedad (http://comcired.fecyt.es); Mapping Ignorance (http://mappingignorance.org/), una iniciativa de la CCC y de la Fundación Euskampus para difundir en inglés los avances científicos en general y los generados en España y el País Vasco en particular; o las iniciativas de la Fundación Elhuyar BasqueResearch (http://www.basqueresearch.com/), una web-puente para que los investigadores vascos den a conocer su trabajo a los medios de comunicación, con publicación en euskera, inglés y castellano, y Zientzia.net (http://www.zientzia.net/), con noticias en euskera sobre ciencia y tecnología, y enlaces a noticias destacadas de otros medios en inglés y francés.

El trabajo de divulgación de los museos de ciencia se ve también trasladada a Internet. La Agencia SINC también ofrece un listado de los principales museos y planetarios españoles. (http://www.agenciasinc.es/Enlaces-de-la-ciencia/%28filtro%29Museos_y_planetarios#enlaces_ciencia).

Las revistas de divulgación tienen página web en la que ofrecen los contenidos del papel y también exclusivos para Internet. Las más conocidas son Ça m’intéresse (http://www.caminteresse.fr), Discover Magazine (http://discovermagazine.com/), Focus (http://www.bbcfocusmagazine.com/), National Geographic (http:// www.nationalgeographic.com), o Popular Science (http://www.popsci.com); y en español Muy Interesante (http://www.muyinteresante.es) y Quo (http://www.quo.es).

Algunas iniciativas han surgido solo en Internet, con una gran variedad, aunque la incapacidad para autofinanciarse ha hecho que algunas de ellas desaparezcan o dejen de actualizarse. Por poner algunos ejemplos: How Stuff Works (http://www.howstuffworks.com/), completo portal con explicaciones científicas sobre cómo funcionan las cosas; Space (http://www.space.com/), web de referencia para noticias astronómicas y del espacio; en español Divulgamat (http://www.divulgamat.net) sobre Matemáticas, etc.

Las Asociaciones de periodistas, comunicadores, divulgadores y escritores de ciencia también tienen su presencia en Internet, como la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) (http://www.aecomunicacioncientifica.org), la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) (http://www.accc.cat), la European Union Science Journalists’ Association (EUSJA) (http://www.eusja.org/), o la International Science Writers Association (ISWA) (http://internationalsciencewriters.org/).

En este sentido, financiar la divulgación científica en Internet, e incluso vivir profesionalmente de ella, no es precisamente una tarea sencilla, según ponen en evidencia diversos estudios, como el Informe de Salarios de la Comunicación elaborado por la empresa Wellcomm, que señala que “lo digital se paga peor”9. Esta situación repercute evidentemente en la calidad de los contenidos.

Internet también está proporcionando vías alternativas de financiación de trabajos científicos y de divulgación. Mediante la denominada “Gamification”, se realizan juegos, concursos, contenidos divertidos para llegar a un gran público. Por ejemplo, el certamen ‘Dance your Phd10’ (‘Baila tu tesis’) organizado por la revista Science y la AAAS propuso a científicos de todo el mundo que grabaran un video musical para explicar su tesis y ganar un viaje a EE.UU. La bilbaína Saioa Álvarez ganó la categoría de Química con un video que explica, al ritmo de Shakira, el proceso de creación de una mayonesa baja en grasas.

El crowdfunding, o financiación colectiva, permite a cualquier persona ayudar a un proyecto que le gusta, al aportar una cantidad de dinero. En España, este sistema ha pasado de recaudar 9,7 millones de euros en 2012 a 19,1 millones en 2013, y hay 53 plataformas generalistas y específicas, entre ellas dos específicas para temas científicos, según un informe de la web especializada en esta materia Infocrowdfunding.com. Por ejemplo, el reto SciFund, una iniciativa de crowdfunding creada en EE.UU. para investigadores de todo el mundo. Según12 Marisa Alonso Núñez, una investigadora que financió uno de sus trabajos con este sistema, lo novedoso es que “los propios científicos presentan sus proyectos de forma interesante y entendible para que la gente elija los que quiera financiar”.

Tecnologías para divulgar en internet

Internet ofrece multitud de posibilidades y herramientas multimedia para divulgar ciencia. En la actualidad la red se conoce como Web 2.0, un concepto que engloba tecnologías y aplicaciones para la colaboración y participación, y en las que la ciencia tampoco está al margen. Las redes sociales son tal vez uno de los servicios más conocidos. En estas webs sus usuarios pueden publicar contenidos para que los vean sus amigos u otras personas a las que se dé permiso, y buscar nuevas amistades o contactos. Los usuarios pueden así compartir contenidos, interactuar, crear comunidades y seguir temas sobre intereses similares. Facebook (http://www.facebook.com/), Twitter (http://twitter.com/), o Google+ (https://plus.google.com/) son las más conocidas, así como Linkedin (http://www.linkedin.com/), como red social profesional en la que también se pueden encontrar contenidos de divulgación.

El fenómeno de los blogs, aunque un tanto eclipsado por las redes sociales, sigue teniendo un gran peso en el mundo de la divulgación científica en Internet. Entre sus ventajas destaca la facilidad con la que cualquiera, sin apenas conocimientos informáticos, puede tener y actualizar uno de manera gratuita, en plataformas como Blogger (http://www.blogger.com/) (hace falta tener una cuenta en Google), o WordPress (http://es.wordpress.com/). Por ello, cada vez son más los ‘blogueros’ que se lanzan a publicar blogs relacionados con ciencia, contabilizándose por centenas. Diversas webs ofrecen un listado de blogs de ciencia en los que también se mide su popularidad, como por ejemplo la lista de blogs de Alianzo (http://www.alianzo.com/es/top-ranking/Blog/media/cat/ciencia), la de Ebuzzing (http://labs.ebuzzing.es/top-blogs/ciencia) o la de Bitácoras (http://bitacoras.com/top/bitacoras/categoria/ciencia).

“Internet también está proporcionando vías alternativas de financiación de trabajos científicos y de divulgación”

Además de los blogs individuales, también podemos encontrar ‘granjas de blogs’ o ‘blogs colectivos’ en los que varias personas se encargan de mantener y publicar contenidos en un mismo espacio. Por poner algunos ejemplos, en inglés se puede encontrar Science Blogs (http://scienceblogs.com/) y en español Naukas (http://naukas.com/), E-ciencia.com (http://e-ciencia.com/) o Hablando de ciencia (http://www.hablandodeciencia.com/). Como iniciativa del mundo universitario e institucional, Ehusfera (http://www.ehu.es/ehusfera/es/) de la UPV/EHU, o los de Madrimasd (http://www.madrimasd.org/blogs/).

El Wiki es una aplicación de informática colaborativa que permite que varias personas puedan crear, actualizar y corregir documentos web de manera colectiva y sencilla. De todos los wikis, sin duda el que más participación y renombre ha conseguido es la Wikipedia (http://www.wikipedia.org), una enciclopedia online de contenido libre mantenida y administrada por la fundación norteamericana sin ánimo de lucro Wikimedia con la ayuda de cientos de voluntarios de todo el mundo.

Las webs de ‘inteligencia colectiva’ tienen a los usuarios como protagonistas, ya que seleccionan la información para el resto de la comunidad. Se podría hablar básicamente de dos tipos. Por un lado, las informaciones son enviadas por los usuarios, que son publicadas si los editores de la web las consideran interesantes. Estas noticias luego pueden ser comentadas por los usuarios. La primera fue Slashdot, que cuenta con sección de Ciencia (http://science.slashdot.org/). La versión castellana de esta web más popular es Barrapunto, que también tiene un apartado para temas de Ciencia (http://ciencia.barrapunto.com/). Por otro lado, los usuarios envían historias que los demás usuarios del sitio pueden votar, moviendo las más votadas a la página principal. La primera en lanzar este concepto fue la estadounidense Digg (http://digg.com/). En castellano, la más popular es Meneame (http://www.meneame.net/). Una web más reciente basada en Meneame para contenidos específicos de divulgación científica es Divúlgame (http://www.divulgame.net/).

Los ‘marcadores sociales’ permiten agregar los marcadores que se guardan en los navegadores y categorizarlos con un sistema de etiquetado. De esta manera, sus usuarios almacenan sitios webs, los comparten con otros usuarios, y conocen cuántos tienen un determinado tema guardado en sus marcadores. Entre estos servicios se puede destacar Delicious (http://delicious.com/) o Reddit (http://www.reddit.com/).

Ante toda la cantidad de contenidos que puede encontrarse en Internet, uno de los peligros que se corre es el de la sobre información o saturación. Una forma de evitarlo es organizando los medios de los que se quiere estar actualizado. Para ello se pueden utilizar los ‘agregadores de contenido’, que reúnen información categorizada de forma automática gracias al sistema RSS, como Feedly (http://feedly.com/).

“No hay que caer en la ‘tecnofobia’, pero tampoco en el ‘ombligismo’: La divulgación no se debe hacer para nosotros mismos, sino para los internautas, que en muchas ocasiones saben más que nosotros”

Internet es ahora más multimedia que nunca, y si bien los contenidos de divulgación científica están un tanto dispersos, se pueden encontrar ejemplos interesantes, como ‘podcasts’ y ‘videocasts’ en webs tanto amateurs como profesionales (http://e-ciencia.com/blog/divulgacion/los-mejores-podcasts-de-ciencia/), sistemas de edición y publicación audiovisual on line con contenidos de ciencia muy diversos, como en Youtube (http://www.youtube.com) o Vimeo (http://www.vimeo.com), buscadores de videos de ciencia, como Science Hack (http://sciencehack.com), webs para publicar y compartir presentaciones tipo powerpoint en SlideShare (http://www.slideshare.net), webs para montarte una televisión en streaming (emisión en directo por Internet), como Livestream (http://www.livestream.com/), etc. En español destaca Indagando (http://www.indagando.tv/), una TV en streaming para divulgar contenidos de ciencia e innovación. Como herramientas para establecer conferencias entre dos o más usuarios, que pueden utilizarse como canales divulgativos, se pueden utilizar hoy programas de chat de texto, audio y video, como Skype (http://www.skype.com/) o Hangouts (http://www.google.com/chat/video).

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El movimiento es vertiginoso en Internet, y algunos expertos ya hablan de la llegada de la “web 3.0.”, marcada por su “inteligencia semántica” y su carácter móvil y ubicuo. Las nuevas tecnologías no corren, vuelan, pero su objetivo es ofrecer a los internautas más posibilidades. La siguiente versión del “lenguaje de Internet”, el html5, promete hacer la red mucho más interactiva, mientras que el concepto de ‘la nube’ (“cloud computing”) promete virtualizarlo todo. Las redes sociales generalistas, tipo Facebook, podrían dejar paso a otras más especializadas, para ajustarse a las características temáticas de sus responsables.

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Algunas ideas para mejorar la divulgación científica en Internet

  • No caer en la ‘tecnofobia’, pero tampoco en el ‘ombligismo’: La divulgación no se debe hacer para nosotros mismos, sino para los internautas, que en muchas ocasiones saben más que nosotros. Los géneros, lenguajes y formatos no son mejores ni peores, sino diferentes según a quién y cómo queramos llegar.
  • Seguir el ejemplo de las buenas iniciativas del mundo anglosajón, algunas de las cuales nos llevan mucha ventaja.
  • Profesionalización de los divulgadores digitales. La precarización laboral empeora la calidad y cantidad de las iniciativas de ciencia en Internet.
  • Conocer mejor a los internautas para afinar más en lo que quieren.
  • Formación en divulgación científica y digital.
  • Potenciación de una cultura divulgadora y digital entre los científicos, que puedan ser tanto fuente como divulgadores en sí.
  • Dar mayor peso en instituciones, universidades, empresas y centros de I+D a la divulgación de la ciencia en Internet, no sólo con contenidos corporativos. La Ciencia es cultura y la generalización del conocimiento y de una opinión pública informada y crítica fortalece la democracia.
  • Digitalización del conocimiento científico con acceso sencillo y público:
    Tesinas y tesis doctorales, revistas científicas, etc.
  • Creación y afianzamiento de iniciativas en Internet y no una copia de otros medios: webs multimedia, comunidades online participativas, videoconferencias con científicos, guías de expertos, sistemas de noticias especializadas para que los medios de comunicación amplíen sus contenidos de Ciencia, etc.

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