Un proyecto de CIC bioGUNE muestra que los conejos no son resistentes a la infección por priones

Las conclusiones del estudio, publicado en la revista PLoS Pathogens, son útiles para evaluar correctamente los riesgos que enfrentan algunas especies destinadas al consumo humano
BioGUNE Conejos

Una investigación coordinada CIC bioGUNE ha demostrado que los conejos no son resistentes a las encefalopatías espongiformes, enfermedades neurodegenerativas causadas por priones. El estudio, dirigido por el científico Joaquín Castilla, ha sido recientemente publicado en la prestigiosa revista PLoS Pathogens y ha contado con la colaboración de investigadores del Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA), de la Universitat Autònoma de Barcelona.
Los priones son una versión anómala e infecciosa de la proteína PrP, que en su estado benigno se encuentra en las neuronas de todos los mamíferos. Cuando un prión, se introduce en un organismo sano, actúa sobre la forma normal de la proteína, causa su mal plegamiento y la convierte en un nuevo prión. La acumulación de estas proteínas anómalas e infecciosas causa la muerte neuronal y desencadena las denominadas encefalopatías espongiformes, enfermedades neurodegenerativas que no disponen de cura ni tratamiento y reciben este nombre por el aspecto horadado que presenta el encéfalo de los ejemplares enfermos. Una de las más conocidas es la variante bovina, denominada popularmente como el mal de las vacas locas.
Para llevar a cabo la investigación, el equipo de CIC bioGUNE ha diseñado una serie de ratones transgénicos a los que se les sustituyó el gen que codifica la proteína PrP por la correspondiente al lepórido y que representan bien el conejo real. Los ratones transgénicos fueron posteriormente inoculados con priones circulantes reales de varias especies y los investigadores observaron que los animales desarrollaban una encefalopatía espongiforme bovina y también scrapie, la dolencia priónica de ovejas y cabras.
“Durante 40 años pensamos que la proteína del conejo no se podía mal plegar. Sin embargo no es así y éste es el primer hecho que hemos demostrado. No hay nada en la proteína del conejo que la haga resistente al mal plegamiento”, explica Castilla.

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