Un grupo de investigación de la UPV/EHU estudia cómo ensamblaron las moléculas químicas, las cuales pudieron dar origen a la vida

Los estudios han demostrado que es posible llegar a la diversidad y complejidad de la biología, partiendo de la química
Kepa Ruiz

El ADN, el ARN, las proteínas, las membranas, los azúcares… las células están compuestas por diversidad de componentes. En biología, y, concretamente, en los estudios sobre el origen de la vida, es muy común centrarse en una de esas moléculas, y postular hipótesis sobre cómo se originó la vida mediante el análisis de los mecanismos específicos relacionados con ella. “Estos estudios, básicamente, buscan “la molécula de la vida”, es decir, establecer cuál fue la molécula más importante para que fuera posible este hito, comenta Kepa Ruiz-Mirazo, investigador de la Unidad de Biofísica y del departamento de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UPV/EHU. No obstante, teniendo en cuenta que “la vida es un juego entre una gran variedad de moléculas y componentes, en los últimos años está habiendo un cambio de planteamiento, y están tomando fuerza las investigaciones que tienen en cuenta diferentes moléculas al mismo tiempo”, añade.

Además de mostrarse a favor de este nuevo planteamiento, el grupo de Ruiz-Mirazo, en colaboración con la Universidad de Montpellier, mediante la estancia de la doctoranda de la UPV/EHU Sara Murillo-Sánchez, ha podido demostrar que existe interacción entre unas moléculas y otras.

Según pudieron observar, la catálisis de la reacción se produjo cuando los ácidos grasos formaron compartimentos. Al estar en un medio acuoso, y debido al carácter hidrófobo de los lípidos, estos tienden a unirse entre sí y formar compartimentos cerrados; es decir, toman la función de membrana; “en aquella época, obviamente, las membranas no eran biológicas, sino químicas”, aclara Ruiz-Mirazo. En sus experimentos pudieron ver que las condiciones que ofrecen estas membranas son favorables para los aminoácidos: “El grupo de Montpellier tenía muy bien caracterizadas las reacciones prebióticas de formación de dipeptidos; así, pudieron ver que en presencia de los ácidos grasos, esta reacción se daba con una eficiencia mayor”, añade.

Además de demostrar la sinergia entre los ácidos grasos y aminoácidos, Ruiz-Mirazo considera muy importante haber realizado el estudio partiendo de componentes químicos básicos, es decir, con precursores moleculares: “La vida surgió a partir de esas moléculas básicas; por tanto, para estudiar su origen no podemos partir de los fosfolípidos complejos que se encuentran en las membranas de hoy en día. Hemos demostrado la formación de las primeras uniones y cadenas partiendo de precursores moleculares. O dicho de otro modo, hemos demostrado que es posible llegar a la diversidad y complejidad de la biología, partiendo de la química”.

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