CIC bioGUNE presenta un estudio que abre la puerta a la generación eficaz de azúcares para investigar nuevas terapias

Logra observar empíricamente por primera vez una especie química de vida corta que se genera durante las reacciones de formación y ruptura de los azúcares
Man doing reseach

El estudio, que ha sido presentado en la prestigiosa publicación Nature Chemistry y ha contado con la participación de un equipo científico encabezado por Yves Bleriot y Sébastien Thibaudeau de la Universidad de Poitiers (Francia), busca desvelar la relación entre la estructura química de los azúcares y su función biológica.

“Este proyecto se enmarca en la búsqueda del intermedio común de todas las reacciones químicas que tienen que ver con la formación y ruptura de hidratos de carbono en la naturaleza. Este intermedio, denominado ion glicosil oxocarbenio, había sido postulado teóricamente, pero nunca se había detectado de manera experimental. Nuestro trabajo ha permitido observarlo empíricamente y determinar su forma geométrica”, explica el director científico de CIC bioGUNE y líder de la investigación, Jesús Jiménez Barbero.
La investigación ha permitido aislar por primera vez ese intermedio común (el ion glicosil oxocarbenio), observarlo mediante técnicas de resonancia magnética nuclear y corroborar de manera experimental lo que hasta ahora sólo se conocía de forma teórica.
En el experimento se ha determinado la geometría de cuatro iones diferentes procedentes de distintos azúcares. El objetivo final de los investigadores es ampliar el estudio en el futuro a los más de 20 tipos de carbohidratos que existen. Los azúcares integrados en las células están implicados en todos los procesos del organismo: la fecundación, las infecciones, diversos aspectos del metabolismo, los grupos sanguíneos y el desarrollo de ciertas enfermedades como el cáncer o las inflamaciones.
Para estudiar en detalle la evolución de esos fenómenos y procesos en el laboratorio es necesario disponer de cantidades grandes de azúcares, muy superiores a las que pueden aislarse en los mamíferos, que permitan llevar a cabo los experimentos. “Este descubrimiento debe permitir mejorar los métodos de preparación de azúcares en el laboratorio, optimizar su obtención y aumentar las posibilidades de generar estas moléculas en las cantidades requeridas para estudiar en detalle los fenómenos que dan lugar a enfermedades”, agrega Jiménez Barbero.

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