Biocruces lidera una red europea de desarrollo de nuevos fármacos para tratar enfermedades genéticas, autoinmunes y tumores o virus

Se trata una nueva clase de medicamentos, denominada oligonucleótidos antisentido
Biocruces red europea

La comisión europea acaba de conceder 39 nuevas acciones COST y una de las propuestas elegidas es la red liderada por la Dra. Virginia Arechavala, Jefa del Grupo de Enfermedades Neuromusculares del IIS Biocruces.
El Instituto de Investigación Sanitaria Biocruces va a liderar durante los próximos cuatro años una nueva red europea para el desarrollo de una nueva clase de medicamentos, los oligonucleótidos antisentido. Estos fármacos podrían corregir mutaciones de enfermedades genéticas hereditarias, modular enfermedades autoinmunes o neurodegenerativas o atacar tumores o virus. Por el momento, muy pocos de estos medicamentos han llegado al mercado y, los que lo han hecho, no son tan efectivos como sería deseable.
En este sentido, “el mayor escollo para su eficacia parece ser su mala distribución a los tejidos afectados una vez dentro del organismo pero, aunque se investiga cada vez más en este tipo de terapias, se sabe muy poco de los mecanismos que permiten a estos fármacos llegar a su lugar de acción. “, tal y como asegura la Dra. Virginia Arechavala, Coordinadora del Grupo de Enfermedades Neuromusculares del IIS Biocruces e investigadora que lidera esta red.
Con esta nueva red europea se busca aunar los esfuerzos de investigadores, médicos, pacientes, industria farmaceútica y reguladores para poner en común el conocimiento existente sobre la distribución de estos compuestos en el organismo y permitir que alcancen su máximo potencial y se conviertan en una opción terapéutica convencional.
La mayoría de estos nuevos medicamentos se han desarrollado para enfermedades poco frecuentes y pequeños grupos de investigación repartidos por todo el mundo son los que más experiencia tienen en su manejo. De ahí que “el haber conseguido financiación para esta red sea una buena noticia ya que con ella podremos compartir datos, evitar repetir errores y establecer criterios para poder resolver este problema entre todos” recalca la Dra. Arechavala. Junto a ella, más de 70 investigadores de 24 países comienzan este proyecto.

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