Industria e Investigación, ¿dos realidades cada vez más cercanas?

Mesa de Ideas con José Ignacio Hormaeche, Antonio Martínez, Arrate Olaiz, Azucena Castro, Amaia Maseda y María José Aranguren. Moderador: José Esmoris

¿Líneas paralelas o convergentes? Siete destacados miembros de los sectores de la Industria y la Investigación en Euskadi nos dan su opinión sobre la relación pasada, presente y futura de estos dos mundos, que no siempre han caminado de la mano. El Edificio Barco del Parque Tecnológico de Bizkaia fue el lugar de este interesante debate organizado por CICNetwork con el objetivo de conocer de primera mano los retos a los que se enfrentan ambas realidades.

La Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (RVCTI) fue creada el 29 de abril de 1997, con el fin de desarrollar una infraestructura tecnológicamente inteligente, que trabajara en red de forma complementaria y coordinada. En la actualidad, el Gobierno Vasco ha liderado un proceso de reordenación de la RVCTI. Esta reordenación propiciará la generación de una actividad más cercana al mercado, la obtención de mayores resultados para la empresa y la sociedad, para situar al País Vasco dentro del grupo de cabeza en territorios de alta innovación. En todo este proceso, investigación y empresa han hecho grandes esfuerzos para ir de la mano, aunque en ocasiones no siempre han remado juntas, y han podido llegar a ser espacios paralelos que no acababan de encontrarse. En cualquier caso, cada vez más industrias colaboran con agentes del ámbito de la investigación.

El pasado 16 de diciembre CICNetwork organizó una Mesa de Ideas con el objetivo de conocer la realidad de esta relación. El debate, moderado por José Esmoris, Presidente de CIC MarGUNE y Director de I+D de CIE Automotive, contó con la participación de 6 destacados representantes de estos 2 ámbitos: José Ignacio Hormaeche, Director General del Clúster de la Energía, Antonio Martínez, CEO de Progenika, Azucena Castro, Directora General de OWL Metabolomics, Arrate Olaiz, Directora de Innovación de Ibarmia, Amaia Maseda, Vicerrectora de Proyección y Transferencia de la UPV/EHU y María José Aranguren, Directora General del Instituto Vasco de Competitividad-Orkestra.

José Esmoris:

Da la sensación de que ha llegado la hora de colaborar de una forma más activa y para eso quiero empezar preguntándole a José Ignacio Hormaeche, Director General del Clúster de la Energía, si es verdad que la industria y la universidad no siempre han remado juntas y si ha cambiado la relación entre ellas duran- te los últimos años. ¿Crees que estamos cada vez más cerca unos de otros o seguimos en mundo paralelos? ¿Se está coordinando suficientemente bien la colaboración entre los dos entes?

Mesa de ideas

Los participantes en la Mesa de Ideas. De izquierda a derecha; María José Aranguren, Directora General del Instituto Vasco de Competitividad-Orkestra, José Ignacio Hormaeche, Director General del Clúster de la Energía, Arrate Olaiz, Directora de Innovación de Ibarmia, José Esmoris, Presidente de CIC MarGUNE y Director de I+D de CIE Automotive (moderador), Amaia Maseda, Vicerrectora de Proyección y Transferencia de la UPV/EHU, Azucena Castro, Directora General de OWL Metabo- lomics y Antonio Martínez, CEO de Progenika.

 

José Ignacio Hormaeche:

Afortunadamente en este país tenemos una larga tradición industrial, una cultura de lo que es la colaboración entre el mundo de la industria y las diferentes entidades que integran el mundo de la investigación. Son muchos años de la red vasca, pero todavía más años de la existencia de los centros tecnológicos que forman parte de esa red y que ya existían y colaboraban con la empresa, prácticamente son 35 años de modelo de relación con una evolución positiva. En este sentido, hablar sólo de industria e investigación es excesivamente simple, con ese enfoque nos perderíamos muchos matices. Creo que afortunadamente hemos tenido una relación entre industria e investigación lo suficientemente compleja para que hoy estemos hablando de una red amplia y sofisticada, para ver que esos modelos de relación pueden ser muy diferentes según la tipología de empresa. En nuestro sector, en la evolución en los últimos años de las empresas a partir de 200 empleados, la I+D es algo que ya está interiorizado como una parte importante de la estrategia de la empresa, y está internalizado el desarrollo de una parte importante de ese esfuerzo investigador. En las pequeñas, sin embargo, hay una amplia variedad pero yo hablaría de dos tipos: la empresa de alta intensidad tecnológica, donde claramente necesita a la universidad y al centro tecnológico externo para su desarrollo y para mantener su nivel tecnológico, y luego, otra tipología de empresa más de proceso, de resolver problemas más que hablar de estrategias de I+D. El mundo de la investigación tiene también una variedad lo suficientemente rica; los CICs, la Universidad, etc y esto hace que la variedad y posibilidades de colaboración entre empresas e investigación sea muy amplia. Donde quizás está el reto es en si es necesario seguir afinando ese modelo, en esas diferentes tipologías y entidades de investigación básica, más inmediata, más aplicada, largo y medio plazo. En que cada entidad encuentre o defina su modelo de relación y casi su modelo de negocio, ese modelo que les permita mantenerse, quizás en líneas paralelas su relación con la industria pero, desde luego, que no sea en líneas divergentes. Se pueden mantener líneas paralelas con una interrelación permanente y ahí es donde está el esfuerzo que tiene que hacer ese colectivo de entidades de investigación, las empresas bastante tienen con desenvolverse en el incierto mundo que les toca vivir. No partimos de cero pero creo que está en el tejado de las entidades de investigación seguir mejorando esa línea de relación.

José Esmoris:

José Ignacio Hormaeche habla de líneas que no sean divergentes con el mundo universitario y seguro que Amaia Maseda, vicerrectora de Proyección y Transferencia de la UPV/EHU tiene una opinión al respecto. ¿Crees que además de la convergencia de esos dos mundos no tenemos una necesidad, casi obligación, de entendernos entre el mundo universitario y el mundo empresarial y de ver cómo somos capaces de remar juntos?

Amaia Maseda:

Comparto todo lo que ha dicho José Ignacio Hormaeche, no se puede introducir en un pool la industria como un todo ni a la investigación como un todo. Yo creo que la coordinación ha sido muy certera. Llevamos 35 años de relación y en este país, por sus propias dimensiones, hace que vivamos muy relacionados y que tengamos una experiencia muy intensa. Si bien es cierto que últimamente se ha producido un acercamiento natural, trabajamos en lo que se llama la sociedad del conocimiento y por supuesto necesitamos una industria más intensa en conocimiento, esto lleva irremediablemente a que haya que acercarse a los centros de investigación a compartir ese conocimiento, a que ese conocimiento se transfiera y que llegue a productos, servicios, en definitiva, que llegue a nuestra sociedad. Necesitamos cada vez personas más formadas, no sólo con carreras universitarias. Este nuevo modelo lleva una necesidad de formación permanente y de actualización continua. Necesitamos unas infraestructuras científico-tecnológicas cada vez más avanzadas porque, si nosotros corremos, en el resto del mundo corren más deprisa, sobre todo, en algunos entornos y sectores. Por lo tanto, nos necesitamos y eso es una realidad. Y haber sido conscientes de esa realidad ha sido uno de los mayores avances, todos somos necesarios pero no podemos ir de una manera independiente. Uno de los retos que tenemos es el acercamiento a las pymes. Creo que las empresas que tienen departamento de I+D más activo, más capacidad y más diversificación pueden hacer frente a esos retos pero hay que buscar modelos de relación con pymes.

Amaia Maseda

“Debemos ser capaces de definir modelos mixtos de investigación orientada y no orientada. Apostar por el conocimiento frontera permitirá traccionar nuestra industria”

 Amaia Maseda

José Esmoris:

Amaia nos hablaba de las empresas intensivas en I+D y la necesidad de trabajar con las pymes, tenemos en la Mesa a Antonio Martínez, el CEO de Progenika, una empresa que entiendo que es muy intensiva en I+D y me gustaría conocer su visión. En los foros en los que coincidimos existe siempre el eterno comentario del gap que hay entre la investigación básica y la investigación que se realiza más a nivel de empresa ¿Cómo puede cubrirse ese gap, crees que existe un modelo que permita dar respuesta a esos retos de futuro y organizar esa relación empresa, universidad, investigación para que funcione mejor?

Antonio Martínez:

Yo creo que es importante aprender de la experiencia. Suena muy bien la colaboración en investigación entre la empresa y la universidad pero hay que aprender la lección de lo que ha ocurrido en los últimos años y esta lección nos dice que hay un problema en la interacción entre ambos y es que entre la empresa y la universidad los tiempos y los intereses no coinciden. La empresa tiene sus tiempos y son importantes porque de eso depende su financiación    y supervivencia. Por otra parte, está también el desajuste de intereses, la empresa cuando identifica una gran idea la tiene que desarrollar y ese desarrollo, por lo menos en el sector biotecnológico, es muy largo. Esta situación provoca que esa idea deje de ser de interés para la universidad, aunque para nosotros sigue siendo innovación. Es en este período de tiempo cuando se pierde la vinculación entre universidad y empresa. ¿Cómo podemos hacer que los intereses coincidan? Mi hipótesis es que la universidad debe ser la generadora de ideas  y esas ideas que se traduzcan en spin offs, esta es la forma de exportar esta investigación básica, que en mi opinión deber hacerse en la universidad porque la empresa difícilmente puede abordarla, ya que es muy caro. Tenemos que crear normas, facilidades, entornos para que los universitarios vean que pueden lanzar una spin off, tenemos que enseñarles el concepto de emprendizaje y que existen herramientas para crear esa empresa y poder sacar ese conocimiento de la universidad. Durante los primeros años, tiene que haber alguien en la universidad que los tutele científicamente y proporcione plataformas tecnológicas, necesitan ese apoyo que la empresa joven no se puede permitir.

Luego ya tenemos el otro escenario, el de la empresa lanzada y que ya tiene sus proyectos de I+D, ¿y ahí cómo hacemos la relación?, es más difícil porque  lo intereses no coinciden. La empresa tienen que validar esos productos, hacer estudios de mercados, registros, etc y eso a la universidad le interesa poco y, sin embargo, en mi balance sigue siendo I+D. En este caso la interacción es que la universidad pueda prestar servicios o actuaciones muy concretas en determinadas fases del proyecto.

 José Esmorís

“Hay una sensación de que las empresas no hemos sabido transmitir bien nuestras necesidades de investigación a la universidad y los centros tecnológicos”

José Esmoris

José Esmoris:

Continuando con ese hilo conductor, me gustaría conocer de los demás cuáles pueden ser los sectores industriales que van a demandar ese esfuerzo investigador, ¿dónde creemos que se puede hacer este trabajo? Empezamos con Arrate Olaiz, Directora de Innovación de Ibarmia, para verlo desde el punto de vista de una empresa consolidada.

Arrate Olaiz:

Hay que centrar el esfuerzo investigador en prácticamente todos los sectores industriales. La clave está en que seamos capaces de orientar esa investigación porque no podemos pretender que seamos buenos en todo. Los sectores en los que somos fuertes en el País Vasco están identificados y el reto desde el punto de vista de la empresa está en dos cuestiones: por un lado, el orientar esa investigación, a veces las empresas tenemos la mala costumbre de echar balones fueras sobre nuestra relación con la investigación, que sea la universidad y los centros los culpables de esa mala conexión y me parece que para que funcione tenemos que ver un poco más allá y orientar esa investigación de manera que cuando nos haga falta esa investigación ya esté hecha. Creo que los sectores van a seguir siendo los mismos en los que ahora somos competitivos y, hablando del mundo de dónde vengo yo, más industrial de maquinaria, creo que va a demandar un esfuerzo investigador muy importante en los próximos años pero tenemos el reto de acotar esa investigación y ver donde tenemos que centrarnos para que nosotros seamos capaz de trasladar es esfuerzo investigador al mercado y se produzca un producto. Desde la parte de la empresa, este es el reto desde la otra parte creo que hay que saber leer el tema de tiempos e intereses que ya se ha comentado. No es sencillo, somos ritmos muy diferentes pero creo que se pueden hacer cosas y ver que papel tenemos que jugar cada uno. Creo que va a haber trabajo en el sector biotecnológico y que la industria tradicional va a demandar servicios e investigación para no quedar obsoleta, fuera del mercado. Los sectores son los actuales y tenemos que esforzarnos por no perderlos.

José Esmoris:

Tenemos la visión de una empresa más tradicional, quizás la visión de Azucena Castro, Directora General de OWL Metabolomics puede ser diferente por ser una empresa más joven que viene de un mundo totalmente diferente como la biotecnología. ¿Cuál es tu opinión Azucena?

Azucena Castro:

Estoy de acuerdo con todo lo que se dicho hasta el momento. Es fundamental hacer inversiones en investigación en todos los sectores, pero también hay que poner foco a la inversión y en el País Vasco dentro de la estrategia RIS3 uno de esos sectores es el de las biociencias. Para el crecimiento de este sector, es necesario captar conocimiento y nuevas ideas de universidades y centros   de investigación. Una de las vías para canalizar el conocimiento, es la creación de “spin off” para que nuevos productos y servicios puedan  llegar al mercado.

En las empresas del sector de biosalud, que es en el que trabaja nuestra empresa, el desarrollo de productos, es largo y requiere mucha inversión. Hay  fases en este desarrollo que para las instituciones no se considera investigación y desarrollo, sino venta de producto. Por ejemplo, una vez que se ha desarrollado un nuevo sistema de diagnóstico, todavía queda mucho camino por andar para que el producto esté maduro y pueda comercializarse en un mercado global, en el que competimos con grandes empresas. En este entorno hay que ser conscientes de que solos no se puede salir adelante. Somos un país pequeño y hay que aunar esfuerzos, sabiendo que cada uno tenemos unos intereses y objetivos, pero todos necesitamos la colaboración en proyectos y momentos puntuales. Para lograrlo, necesitamos un conocimiento de lo que hacemos todos en investigación, con una relación más directa entre la universidad y los centros  de investigación y las empresas. En nuestra empresa tenemos personas que  se han realizado sus doctorados en la UPV/EHU o en centros de investigación vascos. Hay que aprovechar todos los recursos que tenemos y trasmitir el mensaje de que personas formadas en estos centros pueden desarrollar su carrera profesional en empresas del sector.

Arrate Olaiz

“El reto de la industria es orientar su investigación para adelantarse a sus necesidades futuras”

Arrate Olaiz

José Esmoris:

¿Cómo ve María José Aranguren, Directora General de Orkestra, esta situación?

María José Aranguren:

Comparto todo lo que se ha hablado en esta Mesa. Sobre esta pregunta específica, evidentemente, hay que dedicar esfuerzo a todo pero cada territorio define sus prioridades y en todo no podemos ser buenos. Las apuestas de Euskadi están definidas en el RIS3 en cuanto a manufactura avanzada, energía y bio- ciencias-biosalud. Pero me gustaría aportar una visión, igual complementaria, de todos los que me habéis precedido. Yo creo que va a ser clave combinar la investigación en ciencias con la investigación en ciencias sociales. Así como dentro de las empresas se ve que es clave combinar la investigación tecnológica con la no tecnológica, y esa combinación da una fuerza para ser competitivos,  a nivel territorial veo que hay que ser capaces de saber combinar las capacidades de toda la red de ciencia e investigación con la innovación social, es   decir, en cómo nos relacionamos. Todos los modelos de relación van a ser diferentes dependiendo del tipo de sector o producto del que estamos hablando. Los tiempos son diferentes, el tipo de empresas también es diferente, las pymes no tienen las misma capacidad de absorción y de entenderse con la red que las empresas grandes y, en consecuencia, es fundamental el ver como se tiene que relacionar cada agente con el otro y trabajar juntos. Es clave investigar sobre esos modelos de relación. Combinar la investigación tecnológica-científica con la de cómo trabajamos juntos, la innovación en cooperación y   aprender de la propia experiencia serán claves, no sólo para entenderse entre la investigación y la industria, sino también entre diferentes industrias. Cada vez más las posibilidades de innovación están en la intersección de diferentes sectores, la máquina herramienta con las biociencias, la energía con el transporte, etc. Por ejemplo, en una jornada en Harvard se habló de que cada vez la innovación va a ser más compleja y va a estar en la intersección entre diferentes sectores, actividades y empresas. También se insistió en investigar cómo se puede trabajar juntos. En la Comisión Europea, en el grupo en que participo, una de las grandes inquietudes es cómo conectar la investigación con el mercado y están hablando de una investigación que conecte mucho más con las necesidades del mercado y la industria. Aquí somos muy industriales, la industria tiene mucho peso pero tenemos un esquema muy hard, entendemos la innovación que es tecnológica, que se toca, pero nos cuesta entender la innovación que es más intangible, de relaciones, no nos parece que es innovación. En esto también tenemos que avanzar.

Mari Jose Aranguren

“Hay que ser capaces de saber combinar las capacidades de toda la red de ciencia e investigación vasca con la innovación social”

María José Aranguren

José Esmoris:

Muchas gracias María José por introducir esta nueva vertiente de la innovación social que va a ser muy importante en los próximos años. Ahora Amaia, además de la pregunta de los sectores, me gustaría saber si crees que las empresas he- mos sido capaces de transmitirle a la universidad las necesidades que tenemos y dónde queremos hacer negocio en el futuro. Lo digo porque puede haber la sensación de que a lo mejor no sabemos transmitir nuestros objetivos.

Amaia Maseda:

Efectivamente RIS 3 marca las áreas prioritarias pero también es verdad que habla de nichos de oportunidad y uno de ellos, es el ámbito más social, cultural, etc. Dentro de las propias empresas no sólo hay que hablar de la innovación tecnológica sino también de la innovación no tecnológica. El programa europeo H2020 hace mucho hincapié en este punto, en la necesidad de equipos multidisciplinares, esa transversalidad necesaria para que funcionemos y dentro de las empresas también se tiene que hablar de la innovación organizativa. Estamos hablando de capital humano como principal fuente para el avance del conocimiento. Gestionar equipos humanos cada vez es más complejo y, más aún, cuando esas personas pertenecen a distintos ámbitos, a distintas empresas y   a distintos entornos. Estos modelos van a cobrar en las organizaciones muchísima importancia porque necesitamos buenos líderes de los equipos. Buenos proyectos salen adelante o se quedan en el camino por las personas.

Con respecto a qué tenemos qué hacer, me ha gustado cómo ha derivado la conversación de la Mesa de Ideas. Hemos empezado hablando de ciencia básica y ciencia aplicada, que no es el concepto más apropiado hoy en día. Ahora se habla más de investigación orientada o no orientada. En este contexto, comparto que lo que queda en esta relación es el gap temporal y hay que tenerlo en cuenta. Pero también hay que tener en cuenta las complementariedades, es decir, no todos tenemos que hacer todo. En algunos momentos tienen que ser más intensivo el trabajo de la universidad o de los centros haciendo una investigación más exploradora, mientras que en otros momentos se tiene que hacer una innovación más explotadora. También tenemos que tener presente que no podemos pretender como país que todo sea investigación orientada, tenemos que ser capaces de definir modelos mixtos de investigación orientada que conviva con las empresas y las necesidades del entorno y una parte de investigación no orientada, que tradicionalmente han llevado las universidades. ¿A qué me refiero?, a que los avances igual no tienen una aplicación hoy o mañana pero la tendrán y siempre tenemos que estar preparados. Así por ejemplo, las aplicaciones de los láseres que se están haciendo ahora tienen un desarrollo muy anterior. La propia UE dice que se tiene que seguir apostando por el conocimiento frontera porque eso permitirá después toda la tracción de nuestra industria y servicios. Nuestro reto y debate es en qué medida tiene que darse financiación para apoyar esta investigación no orientada. ¿Cuánto estamos dispuestos a apostar por ello? Ese es uno de los grandes retos junto con la otra pata, que es que las administraciones tienen que estar dispuestas a apoyarnos.

Antonio Martinez

“La universidad debe ser generadora de ideas y que esas ideas se traduzcan en spin offs. Esta es la forma de exportar la investigación básica”

Antonio Martínez

José Esmoris:

¿Tenéis toda la información que necesitáis de la industria para que la investigación orientada también influya en la no orientada?

Amaia Maseda:

La respuesta es muy sencilla, no tenemos toda la información. Desde la universidad hemos intentado generar antenas para buscar e identificar qué es lo que realmente se necesita. Es lo que se llama la transferencia inversa, debemos saber qué se necesita para después poderlo hacer bien. Nosotros hemos trabajado con muchas de las industrias representadas en esta mesa y me permito poner como ejemplo a Ibarmia, con la que hemos desarrollado, por ejemplo, una máquina 3D. Esto ha sido posible porque se lleva 10 años de generación de espacios de confianza. Es decir, las cosas salen porque hay espacios generados. Tenemos que ser capaces de establecer antenas para saber qué es lo que se necesita, abrir las puertas de entrada de la universidad y las empresas. No es falta de voluntad pero, a veces, lo inmediato puede a lo importante.

José Esmoris:

Hemos hecho un recorrido desde dónde estamos y ahora estamos hablando de esa parte de la investigación orientada o no orientada, de todo ese entorno relacional. Sin embargo, ahora me gustaría introducir un elemento nuevo en la discusión: nos hablan cada vez más de crecer en empresas de base tecnológica, de internacionalizarse, de emprendizaje. Yo me imagino que las empresas nuevas y las que llevan mucho tiempo en el mercado también se enfrentan a unas necesidades de compaginar la investigación, la innovación y, además, ser cada vez más competitivas en un mercado más global. ¿Cómo se afrontan estos retos, como se intentan solucionar?

Antonio Martínez:

Los retos son conocidos y fáciles de identificar: saber aquello que te hace diferente, protegerlo, que esa protección no infrinja derechos de terceros, sortear los sistemas regulatorios de los diferentes países. Sin embargo, el principal reto al que se enfrenta la empresa joven es el tiempo y el tiempo significa dinero; cada día que pase tienes que pagar todos tus gastos y esto se traduce en necesidad de financiación. Este ha sido el principal problema que hemos sufrido agudamente las empresas jóvenes. Quizás la financiación necesaria para lanzar el proyecto es asequible; existen herramientas y en Euskadi son muy potentes. Luego hay una travesía del desierto que es cuando necesitas entre 1 y 5 millones de euros, que son muy difíciles de conseguir. Este es el rango que hay que mejorar ya que esta es la financiación que te permite dar el salto de una buena idea a darle cuerpo. Una buena idea que surge de la Universidad tienes que adaptarla y ponerla en los diferentes mercados. Para nosotros, cuanto más madura venga una idea de la universidad mejor, eso te ahorra tiempo y dinero y te va a permitir la supervivencia. En el momento en que hay que desarrollarla necesitas plataformas tecnológicas muy potentes y caras quien te las puede proporcionar es la Universidad o un Centro Tecnológico. Durante esta etapa  del proyecto, el vínculo entre universidad y empresa debe ser muy estrecho para apoyar a la empresa y hacerla más competitiva en el campo internacional.

Azuzena Castro:

Sí, evidentemente Antonio acaba de aludir a un talón de Aquiles de empresas tecnológicas como las nuestras. Hemos aprendido el camino para la creación de nuevas empresas y cómo financiarlas en las etapas iniciales, pero la entrada de los productos en el mercado global, requiere adecuación del producto a los diferentes países y legislaciones y por tanto, con una introducción del producto muy lenta que sigue necesitando mucha inversión. Es importante atraer inversores especializados que cubran esos gaps de financiación, con inversiones de 3 a 5 millones de euros. La tecnología es muy importante, nosotros la hemos desarrollado internamente, pero en estos momentos, el principal reto del sector es llegar al mercado global. Requiere mucho esfuerzo y es primordial la atracción de inversores especializados.

Azucena Castro

“Somos un país pequeño y hay que intentar aunar esfuerzos. Para lograrlo, necesitamos un conocimiento de lo  que hacemos todos en el sector de la investigación”

Azucena Castro

José Esmoris:

Arrate, vosotros en Ibarmia lleváis ya 60 años en un mercado muy competitivo. ¿Cómo se hace eso en una empresa que tiene que estar reinventándose continuamente para sobrevivir y ser líder en su sector?

Arrate Olaiz:

Has descrito la situación perfectamente, sobre todo hablando de una típica pyme vasca como nosotros de menos de 100 trabajadores y una tasa de internacionalización cercana al 95% que cada día se enfrenta a competidores mu- cho más grandes. Con todo este panorama, para nosotros es fundamental el dinamismo. Nos reinventamos de manera continua pero sabiendo hacia dónde vamos y en qué nos reinventamos y tenemos que darle la velocidad necesaria para lanzar cosas al mercado con la madurez suficiente, ya que vendemos un producto personalizado y por el tipo de inversión que requiere nuestros prototipos no se testan. La investigación y el acompañamiento de centros e universidades nos resulta fundamental, en primer lugar, para reducir el tiempo de llegada al mercado y, además, para garantizar que aquello que estamos lle- vando al mercado sale bien a la primera. Necesitamos ese apoyo para poder ser competitivos de manera sostenida. ¿Cómo lo hacemos? No es un camino fácil, pero la colaboración con agentes tecnológicos está siendo clave y el cambio de chip y los equipos multidisciplinares han ayudado mucho. Para nosotros los agentes tecnológicos forman parte de nuestra empresa, de nuestra reflexión tecnológica, cuentan desde el principio.

José Esmoris:

Si hablamos del sector de la energía sabemos que tiene unos retos muy importantes, no sólo de las empresas, sino de los retos que le vienen de la propia sociedad, es decir, la reducción de emisiones, el cambio climático, etc. Eso exige como empresas un trabajo muy específico de investigación pero viéndolo desde el punto de vista de clúster, con una visión más global del sector. ¿Dónde están las nuevas exigencias de investigación con la universidad, tanto orientada como no orientada? ¿Cómo lo veis desde el mundo energético José Ignacio?

José Ignacio Hormaeche:

Como se suele decir me alegra mucho que me hagas esa pregunta. Has  citado la lucha contra el cambio climático. Tenemos todos muy fresco el acuerdo de París y como sector energético ya nos estamos preocupando de cómo se va a trasladar esto a la industria, de sus implicaciones. Hay todo tipo de informes, incluso de temas de cotización en bolsa. He leído recientemente un artículo del New York Times expresamente dedicado a esta cuestión y citaba cuatro campos en los que este acuerdo iba a influir positivamente en su desarrollo. La buena noticia es que en los 4 campos nuestra industria tiene algo que decir. Hablaba de renovables (eólica y solar), almacenamiento de energía e incluso un apar- tado específico para el vehículo eléctrico. En el Clúster de Energía hay cuatro grupos de trabajo con estos temas, no nos pilla de sorpresa. Hay un esfuerzo que hacer con empresas muy bien posicionadas.

Tenemos por ejemplo una gran cadena de valor en la industria eólica con firmas que fabrican los diferentes componentes, la mayoría son pymes muy pequeñas. Son empresas que han evolucionado en su mayoría de otros sectores y que aplicaron su experiencia a este sector y hoy en día son líderes a nivel mundial.

Lo que me permite ser optimista sobre los retos que se nos plantean es que tenemos empresas que ya han hecho ese recorrido y ahora están en el siguiente, por ejemplo en el tema offshore. Quiero aprovechar a hacer un apunte porque me ha gustado lo que ha comentado antes Amaia Maseda sobre el tema de los espacios de confianza. Los modos de relación es una de las claves, hay que crear entornos más sistemáticos de relación. Hay que encontrar puntos de encuentro. En el campo de almacenamiento de energía, por ejemplo, es de esos que es fundamental compaginar investigación orientada y no orientada. Nuestros grupos de trabajo tratan de que esos esfuerzos investigadores sean cada vez más cercanos a las necesidades del mercado, también para que la investigación menos orientada tenga siempre una referencia, que sepa dónde tiene que acabar aterrizando.

Jose Ignacio Hormaeche

“Tenemos que crear entornos más sistemáticos de relación y encontrar puntos de encuentro para que la investigación sea más cercana a las necesidades del mercado”

José Ignacio Hormaeche

José Esmoris:

Empezábamos la mesa hablando de si remábamos juntos, mencionábamos las líneas paralelas, esperando encontrarnos antes del infinito. ¿María José, como Directora General de Orkestra, crees que ya ha llegado la hora de converger?

¿Cómo lo ves desde el punto de vista de las personas que tienen que activar entornos? En definitiva, ¿cómo ves nuestro futuro?

María José Aranguren:

Al final cuando hablamos de la investigación y la industria hablamos de personas, yo sí creo que cada vez hay un mayor encuentro de personas que coinciden en ese camino. En este sentido, mi visión es optimista. Lo que sí veo es que en el mundo de la investigación el sistema de incentivos no ayuda mucho. En la universidad se incentivan las publicaciones y no tanto la transferencia, el trabajo con la industria. Los investigadores que tienen una motivación orientada a la industria lo hacen porque les mueve cambiar las cosas, pero no porque el sistema de incentivos ayude. Por lo tanto, creo que si este sistema ayudase también en esto y buscamos fórmulas para que se valore el trabajo con la industria, habría un impulso.

En cuanto a perfiles, vemos que es muy difícil que en una única persona se combinen todos esos conocimientos. La realidad es compleja y cada vez te- nemos que tener más capacidad de trabajar con otros porque cada cual tiene unas cualidades diferentes. Cada vez es más importante el trabajo en equipo y eso requiere también un cambio en los estilos de liderazgo, más liderazgo compartido, cooperativo, relacional y menos los basados en jerarquías. También tenemos que ir generando capacidad de trabajar en equipo entre diferentes, marcos más cooperativos van a ser claves para que esas líneas paralelas se encuentren.

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