“La Nanofotónica es un área nueva donde somos capaces de controlar la luz en una pequeña escala sin precedentes”

John Pendry, catedrático de Física Teórica del Estado Sólido en el Departamento de Física del Imperial College London es entrevistado por Javier Aizpurua, profesor de investigación del CSIC en el Centro de Física de Materiales de San Sebastián (CSIC-UPV/EHU) y DIPC.

No hay mucha gente que pueda decir que ha sido compañero de estudios de Stephen Hawking y todavía hay mucha menos que reconozca que competir con este genio le llevó a cambiar su carrera científica. John Pendry es uno de ellos. Dejó de lado el campo de la relatividad para convertirse en una de las referencias mundiales de la nanofotónica y de la física de superficies. El investigador británico señala que la teoría de la óptica de transformación y los metamateriales han pasado hace tiempo al campo experimental e incluso ya se está empezando a crear producto.

John Pendry, Profesor de Física Teórica en el Imperial College de Londres, es una de las referencias mundiales en el campo de la física de superficies y de la nanofotónica. Ha desarrollado conceptos como el índice de refracción negativo, la óptica de transformación y es uno de los pioneros en el ámbito de los metamateriales. A lo largo de su extensa carrera ha recibido premios tan importantes como el Kavli Prize en nanociencias, la Royal Medal y la Isaac Newton Medal

John, usted es una de las referencias mundiales en el campo de la na- nofotónica, y querríamos tener una conversación acerca de su increíble carrera científica. En primer lugar querríamos saber, ¿qué es la nano- fotónica?

La fotónica se centra en controlar la luz. Habitualmente, la forma de controlar la luz está limitada por la longitud de onda. La longitud de onda se mide en micras, que es la millonésima parte del metro. Pero la luz también tiene una estructura mucho menor, de difícil acceso, una estructura en la nanoescala. Y esta estructura se revela cuando la luz se encuentra con las nanoestructuras, tales como las estructuras metálicas, donde la luz puede excitar estados de oscilación electrónica llamados plasmones. En consecuencia, la nanoiluminación es un área nueva donde somos capaces de controlar la luz en una pequeña escala sin precedentes. Y para ello necesitamos nuevas técnicas; nuevas técnicas teóricas y también nuevas técnicas experimentales. Es muy emocionante.

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Antes de comenzar a estudiar la nanofotónica, ¿qué hizo en su infancia? ¿Y cuándo empezó a estudiar? ¿Qué le llevó a desarrollar este interés en general por la ciencia, especialmente en el campo de la física?

No lo sé, siempre he tenido interés por la física, fui un niño curioso, quería saber por qué ocurrían las cosas, le preguntaba a mi padre por qué ardían las llamas en la chimenea… supongo que mi curiosidad se veía estimulada por el hecho de que mi familia tenía un negocio de electricidad, de ahí mi interés por las partes eléctricas. Cuando yo nací ya habían dejado ese área de trabajo, pero los antiguos aparatos eléctricos estaban aún en el sótano. Y solía bajar allí y jugaba con todos esos cables y enchufes, bombillas y cosas así. Era muy divertido Había muchas otras cosas allí abajo también, pero solo me interesaba lo eléctrico.

A pesar de ser un físico teórico, ¿fue por tanto la curiosidad práctica de las cosas la que le motivó al principio?

De hecho, mi primera titulación fue en Física Experimental y no en Física Teórica. Soy un teórico no porque no pueda hacer experimentos, me sentiría insultado si alguien me dijera eso, pero gracias a la teoría puedo extenderme hacia un área más amplia de la ciencia que mediante un experimento.

Y entonces, dentro de esta curiosidad por los aparatos eléctricos, ¿qué le llevó a la física de las superficies, a los fotones, a la luz? ¿Cómo evolucionó hacia estos temas con todas las posibilidades que ofrece la física?

Bueno, fue por un accidente desafortunado y a la par afortunado. Lo desafortunado fue que fastidié el último año de mi primera titulación. Por lo que no tenía ni nivel ni la titulación necesaria para garantizarme un puesto de investigador. Como mucha gente en esos momentos, quería hacer investigación en el campo de la relatividad general, pero cuando se compite con personas de la talla de Stephen Hawking como compañero de estudios, uno no tiene muchas posibilidades si no eres de sobresaliente. Por lo que me vi forzado a hacer lo que estuviera disponible, y lo que estaba disponible era un doctorado en Ciencia de las Superficies sobre difracción de electrones,  y eso resultó ser estupendo para mí. No era un tema glamuroso en aquel momento, pero era un campo que planteaba muchos retos.

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Yo diría que probablemente Stephen Hawking se afianzó con la teoría de la relatividad; pero usted se ha hecho con el sitio de Stephen Hawking en el campo de la física de superficies. Por lo que no fue una mala decisión… aunque le obligaran a ello. Tras hacer el doctorado en Cambridge, mantiene una carrera muy conectada con el Reino Unido, y a continuación acepta un puesto en Bell Labs. ¿Cómo fue esa trayectoria?

Sí, fue muy importante para mi carrera ver cómo funcionaban las cosas fuera del ambiente universitario y también que fuera en un gran laboratorio. En aquel momento, Bell Labs era quizá el laboratorio más puntero del mundo, tanto en la ciencia de superficies como en la teoría de materia condensada, aunque también en otras áreas. Y era un ambiente muy estimulante, al estar entre verdaderos expertos.

Una vez que desarrolló esta parte de su formación durante esos dos años en Bell Labs, siguió su carrera volviendo al Reino Unido, regresando cerca de Manchester…,

De hecho, volví para ocupar una posición de profesor junior en Cambridge. No estaba muy contento con este puesto porque Cambridge, especialmente Cavendish, es un laboratorio muy distinguido y alguien tiene que hacer el trabajo y, ese era el Profesor Junior. Aunque cierta parte del trabajo de la enseñanza era divertido, había más cosas que hacer, como exámenes… Y me vi enterrado en todo eso. Estaba deseando obtener un puesto que me per- mitiera proseguir con mi investigación sin muchos impedimentos. Un día, mi antiguo director de tesis, Volker Heine, vino a mi despacho y me dijo: “Hay un puesto en el nuevo laboratorio de sincrotrón para dirigir un grupo teórico. ¿A quién podemos recomendar para este puesto?” Mi respuesta fue: “¿Por qué no me recomienda a mí?” Y así es como fui a Daresbury.

Y tras ello le dan una Cátedra en el Imperial College. Esta ha sido la última fase de su carrera, por así decirlo.

Si lo ha sido. Llevo mucho tiempo en ello, desde 1981. Debería haberme movido, soy un gran defensor de moverse, pero mi esposa también trabajaba en aquel momento y tenía un buen trabajo en Londres, lo que redujo las posibilidades de mudarnos. Dado que el Imperial College es claramente la mejor universidad de Londres, en mi opinión, en realidad, no había más sitios a los que ir. He sido muy feliz ahí durante todo este tiempo.

Entonces, considerando toda su trayectoria, ¿se definiría como un científico británico, que está muy influenciado por la cultura de la ciencia y el ambiente británicos? ¿Habría sido muy diferente desde un punto de vista científico si hubiera estado unido a cualquier otra sociedad?

No lo sé porque la ciencia es muy internacional hoy en día. Todos estamos mezclados, y vemos la ciencia de una forma parecida. La gente habla de la tradición científica británica. Creo que probablemente sería más apropiado para referirse al siglo XIX y principios del siglo XX, más que al siglo XXI. La tradición británica está muy guiada por los científicos experimentales y es así; por lo que como físico británico, interactúo mucho con los experimentos, es algo que disfruto y algo que creo es muy importante para que un teórico tenga impacto con su trabajo.

Considerando su propia experiencia ¿qué cree usted que es más importante?, unos antecedentes sólidos con una base científica muy fuerte, en este caso de física, que se puedan desarrollar progresivamente, o sería mejor intentar un desarrollo científico basado en ideas brillantes? ¿Es más de formación o de “Eureka!”?

En versión resumida, diría que es más Eureka, porque es muy importante poder resolver un problema concreto. Esto se ve cuando se seleccionan a los doctorandos, que se hace en base a su capacidad de resolver problemas establecidos y no por su habilidad para plantear problemas interesantes o importantes. Y son talentos muy diferentes: la habilidad para resolver problemas se puede aprender. Sin embargo, sospecho que uno nace con la habilidad de plantearlos. Es algo que siempre sentí que hacía bien desde los primeros días en ese sótano con los equipos eléctricos. Nunca me faltaban ideas para hacer cosas con esos equipos.

“Para encontrar la naturaleza cuántica de la luz tenemos que investigar más  a fondo, y esto se hace observando sus fluctuaciones” 

 

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Así que diría que en sus propias ideas brillantes hay mucha inspiración, aunque seguro que hay mucha formación detrás.

Absolutamente, es la base de todo. Si no hay un problema interesante sobre el que trabajar, no importa lo listo que uno sea para resolverlo, es un maldito problema y tendrá una maldita respuesta.

¿Le aconsejaría a un joven científico que se enfrentara a problemas científicos muy complejos o mejor que intentara resolver pequeños problemas que pasaron desapercibidos a sus antecesores?

Creo que los jóvenes que piensan en la ciencia deberían plantearse si tienen una verdadera pasión por ella. Porque, de no ser así, no van a pensar en ella día y noche, evidentemente. Y, si la tienen, deberían familiarizarse con tanta ciencia como puedan y cubrir un área lo más extensa posible: leyendo mucho en Internet, e informándose mucho. La ciencia me ha interesado toda la vida, como desgraciadamente le diría mi mujer. A veces hay cosas en las que debería haber invertido más tiempo. Como resultado, tengo un sorprendente trasfondo de conocimientos perdidos por ahí. La mayoría pueden resultar inútiles, pero en ocasiones te das cuenta que cuando afrontas un nuevo problema, algo que estaba almacenado por ahí que casi ni recuerdas, puede ser de utilidad. Se dice que un teórico, o un matemático, hacen su mejor trabajo antes de los treinta y se olvidan de ello después. Pero esto es falso, porque la riqueza de nuestra experiencia y esa mezcla se vuelve más y más completa según nos hacemos mayores. Uno tiene acceso a más cosas.

“Un índice de refracción negativo sería como si aplastásemos tanto el espacio como para darle la vuelta sobre sí mismo, un espacio con una métrica negativa”

Usted es buena prueba de ello.

Sí, estoy haciendo mi mejor obra a los 60.

Hablemos un poco del método científico, Antes ha mencionado que colabora y está especialmente abierto a trabajar con físicos experimentales a pesar de ser un físico teórico. Creo que es muy importante que haya una relación entre físicos experimentales y teóricos. En su caso, ¿es antes su teoría que el experimento, o es el experimento el que lidera el esfuerzo teórico?

No empiezo con la teoría. Empiezo con un área o un problema que me resulta interesante, que me cautiva. Por alguna razón podría ser una teoría, pero habitualmente es un experimento. Y si me interesa, y para interesarme tiene que tener alguna relación intrínseca y – con suerte – profunda con el experimento, y además tiene que ser un área en el que crea que pueda aportar algo. No tiene sentido observar el problema y decir: “No sé nada acerca del cambio climático”, y obviamente es un gran problema. Pero tengo muy pocas habilidades que pueda traer a la palestra en el campo del cambio climático, por lo que no tiendo a pronunciarme sobre él.

En el año 2013 se celebró el centenario del modelo atómico. El modelo atómico de Bohr que establece que la materia está formada por átomos y que los átomos tienen una estructura particular con electrones que giran en órbitas cuánticas. Y esto finalmente evolucionaría hacia la mecánica cuántica. El año 2015 ha sido el año de la luz. Usted trabaja en el campo de la luz y los aspectos cuánticos también afectan a la óptica. ¿Qué diferencia hay entre la luz y un fotón?

Es interesante comparar la mecánica cuántica en el campo de la óptica con la mecánica cuántica en la física de los electrones. Le responderé a su pregunta pero antes repasaré unos antecedentes. En el caso de los electrones, se trata de una partícula, la clásica partícula newtoniana, tiene masa y en ocasiones reproduce las leyes de Newton sobre movimiento. Pero, al tener masa y ser tan pequeña, tiene una naturaleza de onda y esto es parte de su carácter cuántico. Y así, cuando se comienza a estudiar el electrón, nos encontramos con su naturaleza cuántica; de hecho, las primeras indicaciones sobre la teoría cuántica nacieron de la difracción de electrones. Davisson, Germer y G.P Thomson fueron tres personas involucradas en descubrir la naturaleza ondulatoria del electrón. En contraste, cuando nos adentramos en el campo de la óptica, el fotón es una partícula sin masa por lo que se trata directamente de una onda. Por ello, la forma más elemental de la mecánica cuántica no entra en el fotón porque es una onda, no tiene masa, difracta siguiendo las ecuaciones de Maxwell. Por tanto, para encontrar la naturaleza cuántica de la luz tenemos que investigar más a fondo, y esto se hace observando las fluctuaciones de la luz. Maxwell planteó la luz a una frecuencia determinada como una corriente constante y uniforme que fluye como el agua; pero la naturaleza cuántica indica que no es así. La primera indicación de su naturaleza cuántica se reveló en el efecto fotoeléctrico, donde resultaba evidente que la luz solamente cedería su energía en ciertos múltiplos de la frecuencia, concretamente de 8 veces la frecuencia. Por tanto, los efectos cuánticos sobre  la luz están profundamente relacionados con su interacción con la materia. Solo desde que hemos entrado en la era del láser hemos podido explorarlos con mayor profundidad.

Así que todos estos desarrollos del láser y todos los conceptos de la nanofotónica han evolucionado muchísimo en los últimos años. Real- mente, usted es uno de los pioneros de la nanofotónica, tanto a nivel conceptual como en un sentido amplio. En la nanofotónica ha desarrollado conceptos como el índice de refracción negativo, el desarrollo de metamateriales, la óptica de trasformación… que han dado lugar a muchas aplicaciones, derivaciones en las que entraremos en detalle más adelante. Pero si quiere, para empezar, ¿nos puede decir qué es el índice de refracción negativo en óptica?

Le diré por qué es tan especial. El término negativo procede del hecho de asociarlo a un material con un índice de refracción. Cuando la luz penetra en un material, se desvía, cambia su dirección y lo habitual es que cambie esa dirección en un sentido positivo. Pero en un material con refracción negativa, a causa de su extraña anti-respuesta al magnetismo y a la electricidad, la luz se desvía en sentido contrario. Y, como tal, positivo / negativo, ¿qué más da? Salvo porque existe una asociación muy extraña en la ecuación de Maxwell. Si lo comparamos con Einstein, Einstein no pensaba en espacios vacíos. Pensaba en algo que podía aplastarse o estirarse. Describió este estiramiento en términos de métrica, y la métrica suele ser constante, pero cambia si estamos cerca de un objeto con alto nivel gravitacional como el sol, el agua o un agujero negro. Y en las ecuaciones de Maxwell, si fuéramos a escribir- las como lo hiciera Einstein, esta métrica aparecería en el mismo lugar que el índice de refracción. Por lo que un cambio en la métrica sería como un cambio en el índice de refracción. Para decirlo de otra forma, un índice de refracción negativo sería como si aplastásemos el espacio tanto como para darle la vuelta sobre sí mismo, un espacio con una métrica negativa. Y por eso ocurren cosas tan extrañas con el índice de refracción negativo.

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Y, ¿qué clase de materiales pueden provocar este comportamiento? ¿Podemos encontrarlos en la naturaleza? Usted es uno de los pioneros en el campo de los metamateriales ¿Qué son los metamateriales?

En primer lugar, debemos reconocer el mérito de Victor Veselago, la persona que señaló por primera vez que estos índices negativos eran interesantes y que tenían propiedades muy especiales. Victor investigó mucho para encontrar materiales en los que este efecto ocurriera naturalmente, que tuvieran esta respuesta eléctrica negativa, una respuesta magnética negativa que, a su vez, mostrara un índice de refracción negativo. Pero no encontró ninguno. Hizo su búsqueda en 1968, o unos años después, y como no tuvo éxito el tema murió. Esta es la norma para los teóricos, y también una lección. No fue hasta mucho más tarde, cuando estuve trabajando como consultor para una empresa de radares que di con una forma de hacer materiales artificiales cuyas propiedades se reducen a la estructura física interna más que a la estructura química. Me percaté de que podía hacer un material que tuviera una respuesta magnética negativa y una respuesta eléctrica negativa. En esos momentos, no sabía nada acerca del índice de refracción. De hecho, fue el equipo de Shelly Schultz, David Smith y Willy Padilla, en San Diego, el que hizo esta asociación con el índice de refracción negativo, y tomaron mis ideas para hacer estos materiales en los que realmente se podría hacer coincidir ambas respuestas eléctrica y magnética negativas e hicieron los primeros experimentos con materiales con refracción negativa. Esto fue un gran momento y generó mucho debate, digámoslo así.

¿Cómo se siente cuando algunas de sus ideas se materializan en un experimento, y por tanto se validan?

Siento una gran satisfacción por un trabajo bien hecho. Realmente es parte del cariz profesional del trabajo. Con frecuencia, la gente,  especialmente antiguamente, pintaba una imagen en la que el científico, especialmente el teórico, era alguien que trabajaba solo, con sus ideas propias… pero así no avanza la ciencia. Hay que involucrar a más gente. Y si hay un experimento confirmando la teoría que teníamos, como en el caso del trabajo de la refracción negativa, entonces valida la teoría. Esto llama al interés de otro teórico y de otro físico experimental, y así el tema despega.

Son más que eso. Usted y sus colaboraciones experimentales han abierto un nuevo campo, el de los metamateriales. Otros aspectos de su investigación también han sido muy destacados y han impactado mucho a la comunidad. Podemos mencionar, por ejemplo, las lentes perfectas, la óptica de transformación como una derivada de la conexión entre la respuesta eléctrica y la transformación del espacio… ¿Cómo le explica- ría a la gente lo que hace con estos conceptos en nanofotónica?

Partiendo de las ideas de Einstein, en las que se podía distorsionar el espacio, nos planteamos si podemos hacer que este espacio esté distorsionado, introduciendo un índice de refracción que tenga la forma adecuada. Lo que hacemos realmente es imaginar que estamos distorsionando el espacio y luego llevamos los campos de la luz por ellos, para que estas líneas de fuerza, como las llamamos, se aplasten o se estiren a nuestra voluntad. Lo que tenemos que hacer es formar un espacio artificial creando un índice de refracción que tenga la misma densidad que tendría el espacio artificial. Esta es la base de la óptica de transformación. Si se puede pensar en la distorsión del espacio como una transformación de coordenadas, como la describiría un matemático. Y, partiendo de dicha transformación, puede encontrar la receta para  el índice de refracción. Y esto tiene dos consecuencias en la forma en la que observamos la óptica: una es si pensamos en un índice de refracción negativo, ¿qué implica en términos de la métrica del espacio? ¿Se puede tener un espacio negativo? No, no se puede. Pero en la óptica, en lo que se refriere    a la luz, tenemos una parte del espacio, de un material, que se comporta como un espacio negativo. Es la antimateria óptica. Una parte de este material de refracción negativa, un trozo de espacio a su lado. Es como si algún objeto que estuviera lejos, al poner el efecto negativo, se acercara. En otras palabras, funciona como una lente pero lo hace de una forma muy distinta  a una lente normal que enfoca haces de luz y demás. Estas propiedades negativas realmente traen al objeto en su forma perfecta a una nueva posición. Por lo que la lente es perfecta. Por esta razón, no hay que discutir sobre las ecuaciones de Maxwell y ese tipo de cosas, simplemente lo sabemos porque gracias a esta transformación la lente es perfecta. Esta es una de las formas de entender la refracción negativa. Pero la óptica de transformación también puede hacer otra cosa. Si se quiere controlar la luz, la forma en la que ésta se propaga, podemos distorsionar el espacio, el lugar donde se dirigen todos los campos de luz, y ésto nos permite diseñar una especie de capaóptica, que es una de las cosas que hemos hecho con la óptica de transformación. Para diseñar, por ejemplo, una capa de invisibilidad, queremos que la luz entre en la capa, se aleje del objeto que estamos intentando esconder para que no llegue a tocarlo y que continúe con su trayectoria original. La óptica de transformación es una herramienta para hacer la capa, en la que se define una esfera en la cual se crea dicha capa. Entonces hacemos un agujero en la esfera y comprimimos el espacio en una cáscara por lo que no hay espacio dentro de la capa y la luz no puede entrar. Pero fuera de la cáscara no se ha modificado el espacio por lo que no se juega con la luz. Y cualquiera que esté fuera de esa cáscara es completamente ajeno a lo que se ha hecho con la luz dentro de la capa. Así que la óptica de transformación nos permite esconder un objeto de los rayos de luz, y hacer que aparezca como invisible ante nuestros ojos para un determinado color. Y estas dos cosas probablemente sean las consecuencias más impresionantes de la óptica de transformación para un científico.

La lista de sus logros científicos es impresionante. ¿Qué viene ahora? ¿Qué es lo siguiente para usted?

¿Qué viene ahora? La teoría tiene que ser más que una teoría. La teoría de  la óptica de transformación y los metamateriales han pasado hace tiempo al campo experimental. Hay muchos físicos experimentales haciendo capas, haciendo lentes y todas estas cosas con los metamateriales. El próximo paso sería crear un producto, y está ocurriendo ahora mismo. Hay productos basados en el uso de los metamateriales para construir no lentes perfectas, sino lentes normales para focalizar la radiación de terahercios para radares de prevención de colisiones en vehículos, por ejemplo. Cosas muy modestas, se hace lo que se puede, pero en muchas ocasiones se puede hacer mejor, más ligero e, incluso, más barato. El ejemplo más reciente es una empresa llamada Kymeta que ha estado utilizando los principios de los me- tamateriales. Metamateriales con los que podemos afinar las propiedades de la corriente continua para poder modificar cómo refractan la radiación    y este receptor de telecomunicaciones está diseñado para comunicarse con los satélites. Tiene que producir un haz que siga al satélite por el cielo. Hay receptores de telecomunicaciones en forma de plato orientable de manera mecánica que son pesados, caros y requieren mucha energía. Kymeta puede fabricar un receptor de satélite que cuesta solo unos pocos cientos de dólares, es ligero y se puede conectar al puerto USB de un portátil.

En resumen, cree que el siguiente paso es ir del concepto a la funcionalidad.

Creo que tenemos que hacerlo porque el trabajo ha sido muy emocionante desde el punto de vista científico y creo que se ha entrado en una fase en la que la gente ve el aspecto anecdótico de nuestros hallazgos, refiriéndose a la capa de invisibilidad de Harry Potter y tal. Y eso está bien hasta cierto punto. Pero tenemos que demostrar a la gente que no se trata de hallazgos de feria, sino que es una cosa que puede aportarle algo útil a la sociedad. La sociedad ha invertido mucho dinero en el desarrollo de los metamateriales, y la gente que está aportando este dinero quiere ver resultados, y los va a tener.

John, ha formado y ha enseñado a muchos buenos científicos a lo largo de su carrera. Gente que, a su vez, se han convertido en grandes científicos, doctores, post-doctorados, y otros colaboradores…. ¿Podemos hablar de un estilo Pendry de hacer ciencia, un estilo que ha seguido  la gente?

Es muy difícil hablar del estilo propio, porque uno piensa que es normal. Igual le tiene que formular la pregunta a otra persona. ¿Por qué no se la hace a Pedro Etxenike?

“Es importante reservar recursos para trabajos a pequeña escala, ahí es donde empiezan las cosas”

Probaré con varios, porque hay muchos que han sido influidos por usted que creo que podrán responder a esta pregunta. ¿Debe concentrar- se un científico en su trabajo y aislarse del resto del mundo o intenta estar conectado con los asuntos políticos, económicos y sociales e involucrarse en ellos hasta cierto punto?

Estoy muy interesado en los asuntos políticos. Los sociales no me interesan tanto. Soy muy convencional en mi vida social, no me gusta extender los límites demasiado. Está bien que la gente lo haga, pero no va conmigo. La política, sin embargo, es algo importante. No soy muy competente en política, pero me interesa, especialmente cuando afecta a la economía. Devoro The Economist cada semana, por lo que me considero bien informado en ese campo.

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Actualmente hay una tendencia de las políticas científicas de organizar las estrategias y los objetivos científicos de los grupos de investigación. ¿apoya este tipo de iniciativas de política científica o valora los esfuerzos individuales de las mentes científicas y sus investigaciones particulares? ¿Cómo ve esta agenda científica estratégica a la que obligan nuestros organismos públicos?

No creo que haya una receta sencilla para la organización exitosa ni para la financiación de la ciencia. Es un asunto muy complejo. En algunas fases de los proyectos o desarrollos es necesario un gran equipo, y muchas veces ese equipo tiene que estar bien coordinado. Por ejemplo, en la ciencia a gran escala es importante trabajar en equipo, como en la construcción del  gran colisionador de hadrones en el que se han involucrado algunos compañeros míos del Imperial College. Pero eso es trabajar con tecnología, en un campo muy maduro. Las tecnologías de aceleración llevan bastante tiempo y se han desarrollado hasta el punto en el que existen grandes equipos trabajando a la vez. Pero si se quieren proporcionar nuevas áreas con nuevos proyectos, tenemos que prestar atención a las bases. El problema es que creo que los políticos prefieren los problemas resumidos en una sola cara de un papel A4. Y ayuda si esa cara del A4 dice que si se gasta un billón de dólares o de euros se obtendrá un colisionador de hadrones más grande, porque eso es algo que de alguna manera pueden comprender. Pero, para los políticos es muy complejo entender si hay que asistir a una conferencia sobre Ciencia de los Materiales y ver las miles de cosas que están ocurriendo ahí, muchas de ellas completamente inconexas. Pero, tras esta fase inicial, básica, surgirán algunas ideas que pasarán a la siguiente fase y requerirán equipos más grandes. Creo que el péndulo ha oscilado muy lejos hacia las grandes colaboraciones en estos momentos. Y es importante que reservemos algunos recursos para los trabajos a pequeña escala, porque es donde empiezan las cosas. En mi propio caso, en el de los metamateriales, se han invertido cientos de billones de dólares cada año. Pero todo empezó en una pequeña consultoría entre varios chicos de una empresa de radares.

¿Le debe algo a alguien? ¿Quién es la primera persona que le viene a la cabeza cuando piensa en ser agradecido?

Oh, claro que sí. A muchísima gente. Al comienzo de mi interés por la ciencia, cuando era un niño en realidad, tenía un tío que era maestro en una escuela técnica. Enseñaba Ingeniería Eléctrica. Me ayudó mucho, me enseñó los la- boratorios de la escuela, me dio libros que versaban principalmente sobre Electrónica y demás. Era un hombre muy amable. Más adelante, los profesores de la escuela rellenaron esos huecos que se habían formado con mi avidez por aprender sobre ciencias. En esos momentos te puede el interés, no tenemos una imagen completa pero mi colegio me ayudó en ese aspecto. Y luego otros profesores. Por ejemplo, en la universidad, mi tutor del doctorado Heine, quería que siempre tuviera un experimento en la mente cuando escribiera un artículo, fue una gran influencia en mi forma de escribir y de enseñar. Así que sí, debo mucho a muchos. Como todo el mundo.

 ¿Puede tener aún ambiciones una persona como usted, que ha alcanzado casi todo en su campo?

La ambición nunca muere.

 ¿Cuáles son los próximos retos para John Pendry, el hombre? Si nos los puede confesar.

Me gustaría tocar mejor el piano. Un reto que jamás lograré alcanzar. Pero tengo algunos problemas que me gustaría retomar, problemas en los que trabajé en el pasado y que tuve que aparcar. Y ahora veo la forma de llevarlos adelante. Creo que uno de los grandes retos de la ciencia donde espero poder aportar algo es la vuelta a las bases de la mecánica cuántica. La mecánica cuántica ha tenido tanto éxito, esencialmente en la ecuación que la gobierna, una fórmula para predecir qué ocurrirá, que hemos dejado a un lado el comprender por qué ocurre. Seguimos luchando contra los misterios de la no localidad en la mecánica cuántica e intentamos comprenderla de una forma racional. Hay mucho trabajo en la computación cuántica, que es muy interesante, pero que a mi entender no regresa al misterio físico en el corazón de la mecánica cuántica. Creo que alguien debería abordar algún día este tema, no sé si seré yo o no, no lo sé, pero es un bonito problema.

La última pregunta. Si está viendo el atardecer en una terraza, probablemente con su mujer, y están disfrutando de ese atardecer, ¿piensa en la belleza de los colores o los analiza en términos de la longitud de onda?

Por supuesto que no. El color es un sentimiento. Respondo mucho al color. Una de mis aficiones es la fotografía, para mí se trata de jugar con la luz. El color de la luz es lo que más me fascina de la fotografía.

 

 

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